En tanto, los bancos centrales del mundo siguen elevando las tasas de interés para frenar la inflación persistente, y la crisis de deuda de las economías emergentes eleva los costos de la deuda y les impide crecer.
La jefa del FMI dijo que la persistencia de las altas tasas de interés, una serie de quiebras bancarias en Estados Unidos y la profundización de las divisiones geopolíticas amenazan la estabilidad financiera global.
El hambre sigue en aumento
Georgieva afirmó que sigue adelante una peligrosa tendencia que se inició con la crisis del COVID. "La pobreza y el hambre podrían seguir aumentando", dijo.
"Con el aumento de las tensiones geopolíticas y los altos niveles de inflación, sigue siendo difícil lograr una recuperación sólida, algo que perjudica las perspectivas de todos, en especial de las personas y los países más vulnerables".
Además de ayudar con la deuda de los países más vulnerables, Georgieva pidió a los países ricos que contribuyan al fondo para reducción de la pobreza del FMI, que es "crítico para (...) dar un apoyo vital e impulsar la financiación".