Lo segundo que apunta Rajnerman es que el sistema jubilatorio argentino es solidario. Esto quiere decir que uno no cobra necesariamente según lo que aportó en su momento sino de acuerdo a la masa de recursos que hay disponibles. La gran cantidad de jubilados que se insertaron al sistema a través de moratoria -sin haber hecho aportes- desfinanció todo el aparato.
"Para equilibrar el sistema primero hay que aumentar la edad jubilatoria. El resto son políticas impopulares: ya sea hachazo a las jubilaciones o un estancamiento a nivel real, segmentar las jubilaciones. Subir la edad es una primera alternativa", asegura el economista.
Sobre este punto coincide Gabriel Caamaño, economista de la Consultora Ledesma. "Si al aumento de la edad se incluye el plazo opcional deberían generarse incentivos para que la persona no se jubile y siga trabajando y aportando".
Esto significa no solo que un trabajador pueda continuar trabajando más allá de tener los aportes y la edad para retirarse sino que además esos aportes representen una mejora en su jubilación final.
Para Caamaño esta medida debería completarse con otras como "reducir o eliminar las inequidades introducidas vía regímenes especiales. En haberes, edades y años de aportes".
Christian D' Alessandro, abogado previsionalista, propone dos medidas: por un lado aumentar los aportes de los sueldos más elevados y por el otro impulsar un blanqueo de la economía en negro para que, por lo tanto, puedan aportar a la ANSES.
"Hoy hay un tope salarial de aporte que está en $159.000. Esa es la cifra máxima. El Gobierno debería liberar este tope y quien más tiene debería contribuir mas. Eso lo haría mas solidario, como es el origen del sistema previsional", apunta D' Alessandro.
La discusión sobre el sistema previsional, más allá de la fórmula de aumento, está sobre la mesa y el Gobierno necesitará tomar una decisión si busca equilibrar el sistema (y pagar los costos por ello).