"Kicillof tiene finanzas muy apretadas y tanto en enero como en junio hay demasiados vencimentos juntos y no hay suficientes recursos", graficó en diálogo con A24.com el economista en jefe de la consultora Elypsis, Martín Kalos.
Buenos Aires es la provincia más endeudada del país y representa el 68% de los vencimientos de deuda de todas las provincias en 2020.
Para Kalos, las opciones son muy limitadas ya que la Nación no está en condiciones de asistir a la provincia: "El recurso al que puede apelar Kicillof es que haya un tercero que sirva como puente para llegar a una renegociación profunda de la deuda luego del pago de enero".
"Hay que apelar a que a nadie le conviene que la provincia defaultee. Es relativamente poca plata en comparación al monto de la deuda a nivel nacional y se puede evitar un gran cimbronazo", cerró el economista.
El economista Diego Martínez Burzaco analizó ante A24.com que "es muy poco probable que llegado el vencimiento pueda haber un default de la deuda de la Provincia considerando que la Nación está en medio de un proceso de reestructuración de la deuda".
Además, opinó que "esta situación marca el límite de las cuentas públicas y soberanas. Pero llegado el caso creo que va a haber algún auxilio si es necesario".
El economista también considera que en parte la baja experimentada hoy se debe a una toma de ganancias de los inversores tras el aumento de los bonos de las ruedas posteriores a los anuncios oficiales.
El estado de Buenos Aires
De acuerdo a un informe que publicó Elypsis en diciembre, para equilibrar su ratio de deuda sobre ingresos, la provincia de Buenos Aires debería tener un superávit primario de al menos 4,7% de sus ingresos, año a año, desde 2020.
Si sostuviese ese resultado primario, la deuda rondaría el 59% de sus ingresos a partir de 2024. Pero lograr ese resultado sería inédito, porque esas cifras no han sido alcanzadas en años recientes.
El ruido de Guzmán
En el Palacio de Hacienda, comandado por Guzmán, se encuentran en una encrucijada. "Estrecho desfiladero", suele llamarlo el propio ministro. Las declaraciones hechas este domingo metieron un "ruido" no deseado en un contexto delicado de renegociación.
Por un lado, se vislumbra que la negativa pública de asistencia vertida en el matutino buscó contraponer un rumor que daba por sentado que las arcas nacionales irían en rápido salvataje por el mayor distrito nacional.
Eso podría habilitar a otras provincias a reclamar el mismo beneficio. Y, su vez, daría una imagen contradictoria en medio de un proceso de renegociación con acreedores.
Nada de eso quieren en Hacienda. "No hay que mostrar las cartas en estos momentos", suele repetir Alberto Fernández y la frase también se escucha en los pasillos de Economía.
Pero al mismo tiempo lo dicho por el "niño mimado" del premio Nobel Joseph Stiglitz provocó una caída de los bonos y la apertura de un tiempo de incertidumbre que podrían mostrar -puertas afuera- fisuras en el frente político gobernante.
La Nación y la provincia de Buenos Aires se parecen bastante en términos financieros: tienen grandes vencimientos en períodos muy cortos y en paralelo. "No quiere decir que no nos interese la deuda de la Provincia", se escuchó decir cerca de Guzmán. "El 26 se verá", completaron.
Quedan 13 días para el vencimiento de enero y parte del destino de la deuda bonaerense podría estar en manos de la decisión del Ejecutivo nacional si no se encuentra otra opción.
Pero a su vez, el Gobierno, en plena negociación por sus deudas nacionales, no puede salir a alardear públicamente de sus "espaldas" para asistir a Buenos Aires. Otra encrucijada a desenredar cuya resolución impactará al momento de sentarse con los acreedores nacionales.