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En ese sentido, Melanie Lichtensztejn, una estudiante universitaria de 24 años reveló a WSJ: “Vine a este mercado y compré todo el papel higiénico que pude para el mes, más de 20 paquetes", además de leche, productos de limpieza y bebidas. "Trato de comprar todo lo que puedo porque sé que el próximo mes costará más comprar”, señaló.
Entre otras estrategias, el medio menciona la compra de dólares para resguardarse de la inflación, la toma de préstamos que con el tiempo se vuelven más fáciles de pagar debido al debilitamiento del peso o pagar los impuestos tarde, con el fin de posponer los plazos para cubrir la cuenta con plata que tiene menos valor.
Sofía Finot, una empleada en un puesto de frutas en las afueras de Buenos Aires, le contó al diario norteamericano que sus competidores luchan contra la inflación agregando agua y hielo a sus batidos de frutas. “¡Es más agua, menos fruta!” dijo, y agregó que no recurre a tales tácticas, sino que confía en comprar fruta congelada para abastecerse antes de que los precios suban.
Además, la publicación da cuenta de cómo muchas personas en Argentina compran en cuotas, desde comida hasta ropa y artículos para el hogar o cómo las familias buscan descuentos en hipermercados para tener "dinero a fin de mes".