En un contexto inflacionario, los jubilados son uno de los grupos más perjudicados. Para dimensionar el impacto de la suba de los precios en esas personas, A24.com calculó cuánto deben destinar los adultos mayores para la compra de insumos básicos.

El 70% de los jubilados cobra el haber mínimo.
En un contexto inflacionario, los jubilados son uno de los grupos más perjudicados. Para dimensionar el impacto de la suba de los precios en esas personas, A24.com calculó cuánto deben destinar los adultos mayores para la compra de insumos básicos.
En el mejor panorama posible, quienes cobran el haber mínimo destinan al menos un 40% de su ingreso a la compra de medicamentos y alimentos. Las cifras surgieron del cruce de datos de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), la Canasta Básica Total (CBT) y el dinero que destinan los beneficiarios de PAMI a comprar sus remedios.
Como primer dato, el 70% de los adultos mayores que tienen jubilaciones reciben el mínimo.
En segundo lugar, los jubilados que cobran dicho haber reciben $29.062. Este sector de la sociedad cerró el 2021 con un incremento acumulado del 52,7%; lo que representó que le ganaron por 2 puntos a la inflación.
En este punto la brecha entre quienes más y menos gastan es amplia y varía según la fuente. Las coberturas vigentes son del 50%, 70% y 100%. La mayoría de los beneficiarios de PAMI (70%) recibe la cobertura total.
La Confederación Farmacéutica Argentina detalló a A24.com que “una receta de PAMI, actualmente, tiene un valor promedio de $3.846 del precio de venta al público, de lo cual cada jubilado paga de su bolsillo en promedio un 8%, es decir $318 por cada receta”.
Mientras que, Marcelo Peretta, secretario general del Sindicato de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB, por sus siglas) afirmó a este medio que “el gasto de medicamentos de jubilados ahora esta en 23 puntos, y con la inflación actual, estamos camino al récord histórico sobre la mínima”.
Una de las variables para medir el poder adquisitivo de los jubilados es tener de referencia cuánto destinan a satisfacer las necesidades básicas, como la alimentación.
En este orden, se tomaron los datos de enero del INDEC que registraron que para no caer en la indigencia una persona necesitó $11.111 y $25.445 para no ser pobre.
La CBA es la que mide la línea de la indigencia e incluye sólo alimentos. Mientras que, la CBT mide el umbral de la pobreza en la Argentina e incorpora bienes y servicios no alimentarios.
Tras tener un panorama de los ingresos de los jubilados y los gastos básicos, se abre una variedad de escenarios: