Las mismas fuentes agregaron que la Argentina emitirá un bono al 2030 como el plazo más corto pero que los fondos de "real money" como Ashmore pretenden que sea al 2027. La mayoría de las tenencias de esta categoría de acreedores y que se hayan agrupados en el Comité Ad Hoc son de papeles de corto plazo y por ello la intención de que las mejoras se den en el nuevo bono de menor duración a ser ofrecido por el país.
Otro elemento clave en la negociación era las cláusulas legales de los nuevos bonos argentinos. En ese sentido, como los del canje 2005 y 2010 poseían mejor respaldo legal, fondos como Ashmore pretendían que todos los nuevos papeles de la Argentina posean las mismas cláusulas.
Pero no era más que una estrategia de negociación: se lo pone en la lista de exigencias para luego ser sacadas y que permanezca inalterable el plazo al 2027 del bono de corto plazo a ser emitido.
El apuro oficial en cerrar se da también por el devengamiento de intereses. Como se paga todo en función del interés corrido, cada día que pasa sobre una deuda de u$s 65.000 millones es una pérdida de dinero no menor. Lástima que esta toma de conciencia del valor del tiempo no haya ocurrido en el primer trimestre.