Al terminar su gobierno, Mauricio Macri se fue con los índices de pobreza por ingresos más elevados de la década. De acuerdo al último informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, en 2019 esta cifra llegó a 40,8%.

Al terminar su gobierno, Mauricio Macri se fue con los índices de pobreza por ingresos más elevados de la década. De acuerdo al último informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, en 2019 esta cifra llegó a 40,8%.
Ahora, la UCA publicó un nuevo informe -"La pobreza más allá de los ingresos. Informe sobre la pobreza multidimensional 2010-2019"- en donde se enfoca en medir la pobreza a través de las carencias de de distintos elementos, más allá de los ingresos de la familia.
Según los datos del documento, el gobierno de Mauricio Macri empeoró los índices de seguridad alimentaria y acceso a medicamentos mientras que mejoró las condiciones de infraestructura como el acceso a cloacas y agua corriente.
En 2019, el 32,2% de las personas en el país habían experimentado hambre o habían tenido dificultad para acceder a atención médica o medicamentos. En 2015, este índice estaba en 21,5% y al comienzo de la década en 24,2%.
Dentro de los afectados en el acceso a la comida y/o a la salud y medicación, el informe distingue que el 21,1% no pudo conseguir atención médica, el 18,9% medicamentos y el 7,4% sintió carencias alimentarias severas.
En cambio, el gobierno anterior mejoró los índices relacionados con la infraestructura. Al comienzo de la década, el déficit en conexión a cloacas, agua corriente y energía alcanzaba al 43,4% de la población. Ese número bajó a 39,1% en 2015 y, gracias a la inversión en infraestructura, llegó a 33,5% para el cierre del período Macri.
Otro aspecto que mejoró levemente es el déficit medioambiental, es decir que disminuyó la cercanía de los hogares con fábricas, basurales o agua contaminada. Pasó de 32,8% en 2010 a 28% en 2019.
Finalmente, el informe muestra el porcentaje de población que está sumida en carencias estructurales (salud, educación, vivienda, alimentación, medioambiente, empleo).
En 2019, el 69% presentaba al menos una de estas carencias (contra el 63% al comienzo del gobierno), el 46,3% al menos dos (43,7% en 2015) y el 27,6% está sumida en la pobreza estructural extrema con tres o más carencias. Este último índice estaba en 26,2% en 2015 y en 28,6% un año atrás.
Lo que destacó el director del Observatorio, Agustín Salvia, es la persistencia de la pobreza estructural a lo largo de la década, más allá de que haya más o menos dinero en el bolsillo de la gente. "Nuestro diagnóstico apunta a mostrar que hay problemas estructurales más allá del momento político", dijo Salvia. Y agregó: "Hay que convocar a los gobiernos a que enfrenten los problemas estructurales en desigualdad y pobreza".
Un gráfico interesante que presenta el informe sobre el final es aquel que entrecruza los datos de pobreza por ingresos con los de carencias estructurales.
Así, se presenta una fotografía sobre la composición de la sociedad argentina: en el 2019 sólo el 27,7% de la población no tenía ningún tipo de carencia monetaria o estructural; el 3,3% sí era pobre por ingresos pero sin dificultades estructrurales (por ejemplo un jubilado que se empobreció por la inflación pero es dueño de su casa); el 31,5% no tenía privaciones monetarias pero sí dificultades estructurales y por último, el peor sector, que representa al 37,5% que son tanto pobres por ingresos como por tener al menos una carencia estructural.