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¿Qué es el apalancamiento? ¿Cuáles son los riesgos y cómo funciona?

11 de diciembre de 2019 - 17:22
¿Qué es el apalancamiento? ¿Cuáles son los riesgos y cómo funciona?

Dentro del ámbito empresarial, es frecuente observar que una transacción se ha realizado con apalancamiento. En los últimos años, numerosas compañías han recurrido a esta clase de modalidad, superando al mercado de bonos de alto rendimiento como fuente de financiación.

Según la RAE, una definición rigurosa de esta acción es “levantar, mover algo con la ayuda de una palanca”. Dicho concepto permite aproximarse al significado económico del apalancamiento, ya que emplea diversos mecanismos financieros a modo de pedal para incrementar las probabilidades de inversión.

La clave envuelta en este término es tan sencilla como valerse de créditos, costos fijos u otras herramientas para concretar una operación y multiplicar la rentabilidad final. Si bien resulta muy atractiva la posibilidad de aumentar exponencialmente las ganancias, las consecuencias pueden ser devastadoras en casos desfavorables.

Una dinámica audaz

Básicamente, el principal instrumento para adquirir activos que generen más activos es la deuda. Gracias a su aporte, pueden hacerse inversiones superiores al dinero del que, en realidad, se dispone. En este sentido, cierto apalancamiento es positivo, ya que abre puertas comerciales que auguran beneficios con menos recursos propios. Aunque implica también mayor riesgo.

Existen otras formas de lograr el mismo objetivo. En los derivados, los futuros o los contratos por diferencia (CFD) solo se necesita dejar una garantía del total invertido. Asimismo, dado que en una compra se adquiere un derecho sobre un activo subyacente (cuyo precio suele ser mucho mayor a la prima), se genera el efecto palanca.

Desde una perspectiva técnica, consiste en un tipo de facilidad operativa que ofrece el intermediario financiero (o bróker) al inversor, permitiendo especular con posiciones mayores que la cuantía de fondos requeridos. Este trading con apalancamiento plantea una mayor exposición en el mercado a través de un desembolso parcial de la posición total.

Un aspecto a considerar entonces es el grado de proporción existente entre el capital propio y la magnitud del crédito, medido en unidades fraccionadas. Por ejemplo, una operación de 1:3 significa que por cada peso propio invertidos, se invierten también 2 pesos de deuda. En otras palabras, el capital propio supone el 33% de la inversión.

Distinguiendo modalidades

De acuerdo al modus operandi, una empresa puede acudir al apalancamiento operativo o financiero. El primer caso se basa en la relación entre costos fijos y variables, utilizados en la producción de bienes como podría ser la adquisición de nueva maquinaria. En cambio, la otra variante vincula el propio capital con el crédito destinado a una operación.

Sir ir más lejos, cuando una persona accede a un préstamo para comprar una vivienda está implementando este mecanismo financiero que puede resultar:

  • Positivo: tiene lugar cuando el rendimiento obtenido de los activos supera el costo de la deuda, o sea, al tipo de interés que se paga a la entidad bancaria por el préstamo.
  • Neutral: al coincidir la rentabilidad con la tasa de interés, el empleo o aumento del nivel de deuda no provoca variaciones.
  • Negativo: aquí se caracteriza por mostrar una utilidad económica inferior al interés que debe abonarse por los fondos crediticios, siendo totalmente improductiva.

Todo inversor dispuesto a practicar trading con apalancamiento necesita tener bien claro el margen, junto al resto de condiciones de ejecución. Establecer y aplicar los stop-loss es indispensable para limitar el capital arriesgado, traducido como los niveles límite de precio para cerrar una operación automáticamente y frenar el chorro de pérdidas.

Las tentaciones del mercado

Si esta herramienta se aplica de una manera eficaz, es factible obtener mejores ventajas de las que se tendría con una participación directa. Incluso, acceder a determinadas inversiones sin el respaldo del capital ajeno muchas veces no resulta una opción viable.

Otro beneficio derivado del mismo apalancamiento radica en el aumento de la Tasa Interna de Rentabilidad (TIR) de los propios fondos. Aparte, si el inversor resuelve diversificar su cartera de activos, consigue en simultáneo reducir el riesgo no sistemático.

Tales circunstancias explican por qué aumentaron los seguidores de préstamos de esta naturaleza, sobre todo en firmas pequeñas y de baja calificación. Indudablemente, mucho tiene que ver la regulación por medio de normas crediticias más laxas, en comparación a otros métodos tradicionales de financiamiento.

Sin embargo, estas operaciones requieren una vigilancia y control permanente de la posición, debido a los peligros que conllevan. La alarma de insolvencia pasa a ser tangible frente a un apalancamiento negativo con multiplicación de pérdidas. A su vez, la volatilidad de las tasas de interés amenaza con crecer más rápido que los ingresos del proyecto.

“En el cóctel de este sector del mercado están todos los ingredientes dados para que haya problemas significativos cuando se produzca una desaceleración económica”, afirma Dan Ivascyn, director de inversiones de uno de los administradores de activos más grandes del mundo.

Precisamente, las empresas demasiado endeudadas no suelen captar el interés de los inversionistas con reticencia extrema al factor riesgo. Organizaciones como la Reserva Federal, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco de Pago Internacionales advirtieron sobre las consecuencias del apalancamiento a gran escala.

No obstante, varios especialistas creen que tales preocupaciones son exageradas. Su argumento principal destaca que todos los compromisos asumidos figuran en los documentos legales, a pesar que ninguna salvaguarda es capaz de garantizar la protección absoluta del inversor en caso de brindar un crédito a una mala compañía.

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