El "contado con liqui", en cierta medida, era un mecanismo para ingresar o canalizar inversiones al país o, en sentido inverso, girar utilidades al exterior. Cortado este fluir de fondos, cae la actividad. En un país pos pandemia, un argentino que quiera habilitar un negocio o emprendimiento no traerá sus fondos o cambiará sus dólares a la cotización oficial de $70. Lo haría a la del "contado con liqui" o "MEP". Desde esta semana se cortó esa posibilidad.
Ahora bien, ¿qué mecanismos alternativos pueden surgir? Las operaciones restringidas por la CNV se basaban en la compra de un título público contra pesos y su simultánea venta contra dólares. Implicaba, en definitiva, en el balance final, hacerse de dólares con pesos. La disposición o traba de la CNV consiste en la obligación de mantener por 5 días los títulos adquiridos. Es lo que en la jerga financiera se llama el "parking". Para eludir la normativa, algunos operadores recomiendan el alquiler de bonos por 5 días para poder venderlos inmediatamente contra dólares y luego, pasado el "parking", devolverlos al locador.
Otra posibilidad es fijar un precio futuro, a 5 días, del bono. Se encarecería así el tipo de cambio del "contado con liqui" o "MEP" pero al menos podría seguir funcionando.
Los más sofisticados, aunque cada vez más frecuentes, recurren al bitcoin y criptomonedas en general para el acceso al dólar. El mecanismo es el mismo: con pesos se compran bitcoins e inmediatamente se vende los bitcoins contra dólares. El balance final es que se entregaron pesos y se reciben dólares. El tipo de cambio implícito en la operación ayer: 128 pesos. La "ley seca" aplicada al dólar, como sucediera con el alcohol, lo único que logra es ennegrecer operaciones.