Black Mirror, ¿de qué se trata realmente?

Black Mirror, ¿de qué se trata realmente?

Qué hay detrás de la serie británica que publicó episodios independientes, breves e intensos.

Black Mirror: ¿de qué se trata? Muchos se preguntan esto al notar que es una serie que está en boca de todos y que cautivó a muchas personas. La producción invita a sumergirse en historias llenas de angustia, tensión, reflexión y miedo con capítulos autoconclusivos que duran entre 40 minutos y una hora. Los episodios no tienen una continuidad argumental entre sí pero, la creatividad de la trama, la tensión y adrenalina que genera verlos hace del formato algo adictivo.

La sorpresa de entender de qué se trata Black Mirror realmente tiene como conclusión un tópico siniestro: explorar las distintas crueldades tanto de la humanidad como de los avances tecnológicos desmentidos, la forma en que se los utiliza y sus consecuencias ilimitadas. El humor negro y macabro será la herramienta para tratar y criticar la política, el periodismo (y los medios de comunicación) y la forma de racionalizar de las personas llevado a un escenario ficticio y extremo.

Black Mirror: el origen

El creador de la serie Charlie Brooker explica por qué la serie se llama Black Mirror: "El Espejo Negro es aquel que encuentras en cada pared, en cada escritorio, en la palma de cada mano. Esa pantalla fría y brillante de un televisor, un monitor, un teléfono inteligente" declaró a The Guardian.

Ya desde el título se puede ver cuál es claramente el origen y la intención de esta serie lanzada en el año 2011: dar a conocer en ficción cuáles son las posibles consecuencias en la sociedad sobre los avances desmedidos de la tecnología y alertar sobre conductas siniestras del ser humano frente a este elemento.

Previamente al lanzamiento, su creador Charlie, comentó respecto al origen de cada episodio que: “Si la tecnología es una droga -y se siente como tal- entonces, ¿cuáles son los efectos secundarios?. Está aérea entre placer y malestar, es donde Black Mirror, mi nueva serie está establecida”. Llegó para incomodar y despertar aquello que el ser humano percibe como lejano en un escenario televisivo.

Desde la llegada de Black Mirror en el año 2014 a la plataforma de Netflix, la serie continúa siendo tendencia. No sólo cuenta con aprobación mediática sino también el año 2012 ya había ganado el premio Emmy internacional en la categoría de mejor película para televisión/ miniserie. Este reconociendo impulsó a la productora a llegar a grabar 6 temporadas completas.

No todo es ficción

El primer capítulo de la serie, como poco, pone los pelos de punta. Con el nombre de El himno nacional (The National Anthem) el episodio muestra a la princesa Susannah secuestrada. El raptor amenaza con asesinarla a menos que el Primer Ministro Británico Michael Callow (interpretado por Rory Kinnear) emita a través de televisión satelital y terrestre una relación sexual zoofílica con un cerdo.

En simultáneo se publicó una biografía no autorizada sobre David Cameron, primer ministro en aquel entonces de Reino Unido, en el que habría tenido que realizar algún acto sexual con la cabeza de un cerdo como prueba de iniciación de un club privado de la universidad de Oxford.

Si bien el creador aseguró que en este caso fue una mera coincidencia, bromeó “Resulta que Black Mirror es una serie documental” en su cuenta oficial de Twitter.

En la actualidad Charlie Brooker comentó en diversas entrevistas que a través de correos electrónicos y mensajes privados recibió gran cantidad de historias reales que vivenciaron las personas dignas de estar en la serie. “Soy inmediatamente avisado cuando algo horrible sucede en el mundo. La gente me envía correos electrónicos o avisa por Twitter: eso es Black Mirror. ¡Mira lo horrible! Así no se puede escapar del mundo.”

La obsesión y tiranía del like

Nosedive fue uno de los episodios que causó verdadero impacto y se asemeja con la importancia que las personas le dan a la valoración de las redes sociales. El capítulo narra la historia de Lacie, una trabajadora que se desenvuelve en un mundo feliz pero, a su vez en una sociedad obsesionada con la imagen pública.

En este mundo las personas son puntuadas por los que la rodean, sus fotos, aspecto y hasta la forma de saludar. Y, será el resultado de las opiniones el elemento que les permite sumar logros en su vida. A lo largo de los minutos la protagonista intentará alcanzar que su ranking aumente para conseguir el departamento de sus sueños y la vida perfecta que anhela.

Con esta temática, Black Mirror busca llevar al extremo en que podría culminar el mundo de los influencers y las redes sociales con su curso vigente. En la actualidad, casi todo el mundo utiliza Instagram y Facebook u otras aplicaciones comparando y contando los Me Gusta - o likes- que logran adquirir en las fotos y publicaciones. Este episodio busca concientizar sobre cómo el ser humano puede obsesionarse respecto a estos comportamientos y desatar una verdadera catástrofe social. Inclusive en la realidad, existe RateMe la cual es una aplicación móvil que funciona de forma muy parecida a la app de la serie. ¿Coincidencia?