El padre dijo que su hija, de 49 años y que murió el domingo, no tenía antecedentes de enfermedad mental. Pero comentó que la última vez que hablaron, su hija le contó lo insoportable que era ver morir a los pacientes contagiados por el coronavirus, algunos incluso antes de que pudieran sacarlos de la ambulancia.
"Ella estaba realmente en las trincheras en la línea del frente", dijo Philip Breen al Times. "Asegúrense de que sea elogiada como una heroína", agregó. "Ella es una víctima tanto como cualquier otra persona que haya muerto".
Lorna Breen murió en Charlottesville, en el estado de Virginia, donde se había quedado con su familia unos días, dijo el padre, quien recordó que su hija se había contagiado de coronavirus mientras estaba en el trabajo, pero que volvió a trabajar después de aproximadamente una semana y media de recuperación. Aún así, el hospital la envió a su casa nuevamente, y su familia la trajo a Virginia.
Dos días antes del suicidio de esta médico, un paramédico de emergencias de la ciudad, que también trabajó en el frente de batalla de la ciudad contra el virus, también se quitó la vida.