Becaccece está frente a un verdadero dilema: cambiarle las formas a un plantel campeón. Imponer su estilo pareciera tener el obstáculo de no contar con extremos puros que pidió apenas fue contratado. Impostar funciones en el modelo de juego que pretende puede ser peligroso ante un plantel con muchos jugadores grandes. La adaptación a los cambios abruptos suele ser menos traumáticas para futbolistas jóvenes.
El último mercado de pases en Racing tuvo mucho de boicot a Milito y Becaccece. Y las consecuencias de ello aún no se observan en superficie. Pero un ciclo incipiente se puede derrumbar como un castillo de naipes. Ante este panorama, pareciera Racing (campeón en diciembre) más urgido que Independiente.
En el Rojo, la contratación de Lucas Pusineri no fue demasiado deseada por los propios dirigentes. Aparecía Mauricio Pellegrino con mayores chances, pero éste no aceptó las condiciones de austeridad que proyecta el club. Despertaba cierto interrogante la contratación de un ex jugador emblemático que nunca pudo proyectar su carrera como entrenador en el fútbol argentino.
El inicio del ciclo de Pusineri incluyó a River y Boca, y goleada a Central, con una personalidad de equipo renovada. Es mérito del técnico potenciar rendimientos que no habían alcanzado esta altura, como Cecilio Domínguez o Silvio Romero.
Hoy Independiente transita su primera crisis institucional importante bajo la actual gestión. El caso Pablo Pérez es la muestra de un club que ha contratado futbolistas a los que no les pudo cumplir sus contratos. Los últimos mercados del club fueron desmesurados en proporción de valores y rendimiento. Y apenas pudo vender a Nicolas Figal para equilibrar sus números.
El fútbol todo lo acomoda. Los desatinos del club en el último tiempo parecieran quedar a un costado por el entusiasmo que genera el equipo. Y el clima de tensión que en estos tiempos es mayor en Independiente, pareciera tener mayores decibeles en Racing, que viene de un año inolvidable. Aunque todo quedará a expensas del resultado de esta noche.