A Boca le fue apareciendo desde la necesidad de ser más sólido y ceder menos espacios. A contramano del pensamiento inicial de Guillermo y del reclamo por los jugadores más dotados técnicamente como Gago, Cardona, Tevez y Zárate.
Cuando aparecieron los rivales más exigentes, y con los antecedentes de los clásicos de este año, donde Boca intentó jugar y River le fue recortando posibilidades, el Mellizo planteó el cambio de molde y de nombres. Con Pavón y Villa por las bandas, Boca tiene mayor amplitud y resultan mejor sostén para los laterales, que sufrieron mucho a sus espaldas situaciones propicias para los rivales. Y el gol que le aparece casi siempre antes que el juego, por la capacidad de relacionarse con la definición que tienen Abila y Benedetto.
Las finales guardan partidos diferentes a lo establecido en instancias previas, pero hay señales que han marcado ambos equipos para ser los mejores de America que lo dicen todo, y conviene remarcarlas.