Scaloni lee mejor las previas que los transcursos. Las correcciones que hizo para Venezuela le dieron al equipo mayor espesor. Pero toma decisiones durante los partidos que resultan inquietantes como haber quitado a Lautaro Martínez siendo el delantero más peligroso del equipo. El ingreso de Foyth, marcador central devenido a lateral derecho, fue un acierto y lo espera un reto muy especial con Everton. La presencia de Marcos Acuña, sumado al aporte de Rodrigo De Paul le dan al equipo mayores recorridos y le alivian la carga a Leandro Paredes para fortalecer la traumática zona central.
Lo que representa la mayor virtud, encierra tal vez un peligro de derrumbe. Es una tentación, y para algunos una necesidad histórica, disponer a Messi junto a Lautaro y Agüero. Si bien hay una buena predisposición de todos para presionar, es inexorable que el equipo conceda espacios que puedan ser aprovechados por el seleccionado brasileño. Debiera plantearse Scaloni si no le resultaría más confiable jugar con 4 mediocampistas (De Paul y Acuña por los costados, y un mediocampista que acompañe en la zona central a Paredes), con Messi y Lautaro Martínez o Agüero. En las opciones para acompañar a Paredes en la zona central se puede pensar desde Guido Rodríguez, Lo Celso o hasta Di María partiendo más adelantado por adentro.
Cuando planteamos esta preocupación sobre cómo podremos reducir a Brasil asumimos que Arthur debe ser inhibido por su capacidad para organizar y Coutinho inicia sus ataques por dentro con la complejidad del caso. De impedir esa generación tendremos la posibilidad de poner a Messi con espacios amplios a la espalda de Casemiro.
A propósito de Messi, él mismo reconoce que su nivel no es el que se espera hasta aquí. El rendimiento de Leo está por debajo de lo que se produjo colectivamente. La personalidad que va moldeando este equipo todavía no incluye a Messi. Pero aguarda su aparición para el salto superador, y si esto ocurre el golpe podrá ser posible.