Boca no acepta la conducción de Tinelli, hasta cree que la Liga tuvo mala intención cuando le impidió postergar los partidos con Banfield y San Lorenzo. De todas formas, no acepta pedir la salida a través de una nota. Por eso, espera por la asamblea prevista para el 11 de enero para expedirse.
River no se expresa por la distancia que existe entre Brito y Tapia. Y el enigma Racing, que vive en una permanente neutralidad.
Cristian Malaspina, el vice de la Liga, encabeza la avanzada que convoca a la reunión para mañana para provocar un rápido cambio de conducción. Tiene 17 clubes dispuestos a precipitar la batalla mientras el conductor televisivo vacaciona en Punta del Este.
Los motivos del pedido de salida de Tinelli se debe a su poca presencia en las reuniones de la Liga, y hasta lo acusan de prestarle dinero a San Lorenzo sin la autorización de los demás clubes.
El quiebre se produce la semana pasada cuando los dirigentes de primera, en la previa del sorteo de la Copa Argentina, le piden a Claudio Tapia que intervenga en la moción para renovar autoridades en la Liga Profesional.
Tinelli reacciona argumentando que es víctima de un golpe, y señala traidores en su propia mesa chica. Malaspina quedaría a cargo de la Liga y deberá convocar a nuevas elecciones en 90 días. Y Tapia todo lo observa desde la AFA.
Tapia pasó de ser cuestionado en su cargo a quedar ratificado por un nuevo período y fortalecido por la Copa América lograda por la Selección Argentina, y Tinelli de ser candidato a suceder a Tapia pasó a ser cuestionado en la propia Liga Profesional. Así anda la dirigencia del fútbol argentino. Con resabios del 38-38, con nuevas disputas y el mismo desorden de hace años.