Tan rápido que llegó el momento de seguir creciendo fuera de casa, así como me tocó venir y crecer acá. No me quedan más palabras de agradecimiento para toda la gente, para mis compañeros, CT, colaboradores, dirigentes, para la gente que me tuvo en la pensión, técnicos y profes de inferiores/reserva, para todos los que formaron parte de este camino. Vine como un chico que vino a cumplir su sueño, me voy siendo un hombre, me hicieron crecer como persona y jugador, eternamente agradecido. Fueron casi ocho años intensos pero increíbles. Hoy puedo decir que River es mi segunda casa. Ojalá nos volvamos a cruzar River de mi vida. No es un adiós... ¡Gracias a todos!".