La gravitación de Licha López en este éxito es brutal. A su enorme jerarquía le agregó una voluntad que a los 36 años les enseña el camino a los jóvenes. Su deseo de consagrarse en el club donde nació contagió a todo el mundo Racing, y en momentos donde la presión puede agobiar, su experiencia resultó el antídoto.
El primer Racing de Coudet ya daba señales de una búsqueda atrevida, pero no tenía tantas variantes. Ahí se reforzó el plantel con la ¨legión chilena¨: Marcelo Díaz, Eugenio Mena y Gabriel Arias le dieron el aporte de calidad en sus distintas funciones. Y cuando faltaba una dosis goleadora, recurrió a Darío Cvitanich que marcó goles decisivos en el último tramo del torneo.
Racing vive su mejor momento en los últimos 20 años, y recortar la historia allí tiene que ver justamente con sus peores momentos, donde un juez debía autorizarlo todas las semanas a jugar. Parece mentira que aquello le pasó a este Racing. El club institucionalmente goza de una plenitud que le permite expandirse, donde pudo formar a figuras como Lautaro Martínez o Matías Zaracho.
El día después lo encuentra al exitoso Victor Blanco debiendo mediar en la tensión entre Coudet y Diego Milito en los criterios de contrataciones. Desde la euforia, las diferencias podrán corregirse y permitirse profundizar la idea. Cualquier arrebato individual que no priorice darle continuidad a este proyecto estará conspirando con el Racing ganador de esta nueva nueva era.