El Rojo no pudo ganarlo porque se encontró con Marcos Díaz en una noche soberbia, sus delanteros hacen pocos goles, y Pablo Pérez que era el más lúcido reaccionó como suele hacerlo él en contextos adversos. No lo pudo ganar Independiente, y lo sufrió todo el tiempo Boca.
Entre los defectos que ya se distinguen en Boca a pesar de la inferioridad numérica se encuentran la poca adaptación de sus centrales para achicar espacios, y el nulo entendimiento entre Tévez y Zarate para gravitar en zona de definición.
En una fecha en la que claudicó Argentinos, resignaron puntos Racing, Vélez y San Lorenzo, todo parece indicar que River será el gran candidato a ganar la Superliga. Y que Boca, mientras busca acomodarse en una atmósfera de impaciencia, estará dispuesto a darle pelea.