Cuadernos K: por qué la ley del arrepentido argentina no funciona como en Brasil
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Cuadernos K: por qué la ley del arrepentido argentina no funciona como en Brasil

Quizás una pista para dimensionar las diferencias que nos separan con el país vecino debamos ver cuál es la diferencia entre los “arrepentidos argentinos" y los “arrepentidos brasileños”.  Quizás así podamos calibrar los efectos distintos que se pueden lograr en uno y otro caso.

El “mecanismo” de las coimas de los empresarios a los funcionarios para obtener negocios multimillonarios con el Estado descrito en los cuadernos de las coimas de Oscar Centeno, el chofer de Roberto Baratta, nos hizo compararlo inmediatamente con el Lava Jato brasileño. Por la cercanía física y temporal, por su magnitud, porque es la primera vez que queda tan expuesto este sistema de corrupción tan enquistado y porque hay empresarios detenidos y llamados a declarar por primera vez.

Pero, ¿es posible comparar lo que está pasando en la Argentina con lo que pasó en Brasil?

En la Argentina, el “imputado colaborador” es una figura que incorporó la “ley del arrepentido” aprobada en 2016. La misma contempla la reducción de penas para quienes aporten información o datos precisos, comprobables y verosímiles.

El acuerdo se hace entre el imputado y el fiscal y luego debe ser homologado por el juez de la causa.  Una de las condiciones para que el imputado se transforme en colaborador es que aporte información sobre un involucrado que tenga una responsabilidad penal igual o mayor a él.

Una vez homologado el acuerdo, el juez puede acceder, o no, a que quede en libertad durante el proceso. El acuerdo debe darse durante la etapa de la investigación, pero quienes van a decidir si efectivamente ese imputado colaboró de forma tal que merece una reducción de la pena o no son los jueces del tribunal oral que lo van a juzgar.

Un punto importante es que la ley del arrepentido argentina no prevé inmunidad total para un imputado, sino sólo una reducción de hasta un tercio de la condena. Además no hay un plazo concreto para que el acuerdo se implemente, porque entre la etapa de investigación y el juicio suele pasar mucho tiempo.

En Brasil, la figura de la "delación premiada" tiene el mismo espíritu: es un modo práctico por el cual el Estado negocia con delincuentes a cambio de información veraz. La forma brasileña es más clara que la local. Allí los acusados se obligan a decir la verdad y a probarla. Tienen que acreditar todo lo que dicen. A cambio, el Estado les garantiza inmunidad absoluta e incluso se pueden quedar con una parte del dinero que consiguieron con sus delitos. No obstante, si una palabra es mentira, pierden todo el acuerdo.

En Brasil, la delación premiada tiene una fuerza probatoria absoluta. Por esos, se usaron en Perú, Colombia y otros países de la región.

Llamativamente el único país que cuestionó la veracidad de una delación premiada fue Argentina. El juez, Claudio Bonadio que ordenó la captura internacional de Leonardo Meirelles, un arrepentido del Lava Jato que confesó el envío de transferencias a Gustavo Arribas.

La causa de los cuadernos de las coimas recién comienza y nadie sabe dónde y cómo termina. Oscar Centeno, Juan Carlos De Goycochea, Ángelo Calcaterra, Javier Sánchez Caballero, Héctor Zabaleta, Armando Loson son los primeros seis arrepentidos argentinos de una lista que sigue sumando nombres cada día, cada hora.

La pregunta es si al final del proceso argentino habrá condenas ejemplares como en Brasil gracias a la información aportada por los arrepentidos y gracias a funcionarios judiciales probos.   

El tiempo lo dirá. Algunas pistas ya tenemos. Pero aún así siempre hay una cuota de azar.