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Irreconocible

El ex contador de Báez desmintió a Fariña, se despegó del "lavado" y advirtió: "todos los imputados pueden ser inocentes"

30 de octubre de 2019 - 14:52
El ex contador de Báez desmintió a Fariña, se despegó del lavado y advirtió: todos los imputados pueden ser inocentes

El detenido contador Jorge Chueco, ex abogado de Lázaro Báez, desmintió al financista arrepentido Leonardo Fariña, negó haber conocido el origen ilícito de los fondos depositados en Suiza a nombre de los hijos del empresario y aseguró que la financiera SGI (“La Rosadita”), escenario del recuento de unos cinco millones de dólares según una filmación filtrada a la prensa “no era una cueva”.

En una larguísima exposición ante el tribunal oral federal número cuatro, Chueco –preso desde hace más de tres años- se despegó de las operaciones de blanqueo de dinero supuestamente proveniente de la corrupción en la adjudicación de obra pública durante el anterior gobierno.

Chueco desmintió que su situación frente a la AFIP y su condición patrimonial sea “inconsistente” y aseguró que “no hay irregularidades fiscales” en su desempeño como contador: “debe haber muchísimas personas que tienen una situación mucho más irregular que yo”.

Sobre la base de esa situación, Chueco intentó derribar una a una las imputaciones en su contra: negó su intervención en las operaciones investigadas en la financiera SGI. “La venta de SGI se produjo antes de mi intervención. (…) SGI no era una cueva. Yo vi los papeles y no era una cueva. No infringía la ley de entidades financieras sino que con recursos propios hacía operaciones financieras. No vi una prolijidad semejante ni en las actas de directorio, ni de asamblea, ni en la forma en que el escribano se manifestaba, ni en los balances”.

“SGI tenía balances. Generalmente las cuevas no tienen balances, tratan de borrar todo”, reflexionó.

Otro de los blancos de su desmentida fue Fariña. “No es cierto que yo haya seguido la gestión de él, no son ciertos los hechos que me adjudica. Tampoco es cierto su expertisse en la obra pública”. Y en ese contexto desafió: “Fariña no sabía nada de obra pública y eso se podría probar fácilmente si me permitieran preguntarle en qué licitaciones intervino, si eran nacionales o provinciales, si impugnó algún proceso…”.

Como la acusación contra Chueco se centra en el lavado de dinero, el contador y abogado buscó mostrar las “flagrantes contradicciones entre sus primeras declaraciones y sus dichos cuando se incorporó al régimen del arrepentido”.

“Fariña dice que la obra púbica es el delito precedente. Cobra veracidad lo que dice su ex abogada, Giselle Robles, sobre que Fariña recibía información cuando estaba detenido e iba preparando su declaración”. Chueco deslizó que Fariña “preparó o le prepararon” su declaración; “le enseñaron, no sabía nada de esto y le enseñaron”.

El ex contador de Báez descalificó la operación de supuesta conversión de dinero legal en ilegal para luego reingresarlo al circuito financiero “blanco” mediante la compra de bonos de la deuda pública argentina.

Chueco describió el “ingreso de una suma de dinero a través de la venta de bonos de la deuda pública argentina, que fueron liquidados en la Argentina y respecto de cuyas liquidaciones yo endosé cheques de liquidaciones a Helvetic (una empresa suiza sospechada por la triangulación de los fondos, ndr) a favor de Austral Construcciones”, la firma madre del Grupo Báez.

Tras recordar que “Helvetic estaba permanentemente auditada en Suiza”, Chueco recordó que investigó qué era la empresa y determinó “qué era, qué hacía. Se trataba de una sociedad extranjera inscripta en la Argentina como una sucursal”.

“La operación de venta de bonos no la hice yo. (…) Hubo una operación; alguien que tenía los fondos compró bonos en representación de su comitente, que es Helvetic, y llevó a cabo una operación de venta de esos bonos de rápida disposición. No es cierto que fueran bonos de atesoramiento; eran bonos de liquidez, es decir se compran y se venden. Yo no dispuse que se compraran tales y cuáles bonos”, describió Chueco.

Y en ese sentido, pese a que dijo no haber intervenido en la operación, la calificó de “recontralegal”: “los bonos efectivamente se vendieron, se informó a las autoridades, se emitió el cheque, se pagó la tasa y las comisiones, se emitió la factura, y listo. Fue una operación blanca”.

El objetivo del relato de Chueco fue voltear la acusación. Sin “delito precedente” y con una operación de supuesto lavado “blanqueada”, el contador dedujo que la imputación en su contra debía caerse “como un castillo de naipes”.

Sobre el origen de los fondos con que se operó esa compra de bonos, la radicación de las cuentas en Suiza y el incremento patrimonial del Grupo Báez, Chueco dijo que “nunca” supuso que fueran ilegales. “No operé las cuentas, no supe qué había en las cuentas, me tenía que haber preocupado por salir de las cuentas. Fue un error, mala mía”.

Pero además desafió: “si estuviera comprobado que la plata era de Báez, ¿está comprobado que fuera dinero sucio? Si hubo un delito, ¿qué participación tuve yo? Ninguna”.

Chueco también descalificó la primera investigación que llevó a cabo el fiscal José María Campagnoli, quien en una causa por presunta “extorsión” terminó produciendo prueba sobre el presunto lavado. Y también atacó los presuntos vínculos de esta investigación con los denominados “fondos buitres”, que pretendían cobrar sus bonos en default incautando cuentas del Grupo Austral en el exterior.

Finalmente, Chueco advirtió sobre el futuro de la causa, sobre todo a partir de una negativa de Suiza a remitir los fondos hallados con los hijos de Báez como beneficiarios: “puede pasar, aunque ahora luzca distinto, que las personas que están acá sean inocentes”.

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