Los otros acusados, el ex ministro de Planificación Federal Julio de Vido, el empresario Lázaro Báez y el ex secretario de Obras Públicas José López, se ubicaron juntos en la segunda fila de la sala.
Cristina se sentó en la última fila de la sala de audiencias y de espaldas a un blindex que la separó de la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto; de la presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Taty Almeida, quienes estuvieron entre el público.
La ex presidenta siguió la lectura de los cargos por los cuales fueron procesados sentada al lado de su abogado, Carlos Beraldi, con quien conversó durante gran parte de la audiencia.
De acuerdo al texto base de la acusación, hubo una "matriz de corrupción" que tuvo como fin la "defraudación al Estado Nacional, y lavado de dinero a través de la obra pública vial" y la sustracción "de fondos públicos".
De acuerdo a la investigación, las empresas de Báez en Santa Cruz recibieron el 80% del total de la obra pública en esa provincia en el kirchnerismo y la cobraron en su totalidad pese a que gran parte no estaba terminada.