Marcelo Urbano tiene 58 años y desde su adolescencia emprendió una comprometida búsqueda para ser reconocido por su padre, un millonario empresario de la industria vinicultura.

"Me despreció toda la vida", el reclamo de un albañil cordobés para ser reconocido por su padre millonario
Marcelo Urbano tiene 58 años y desde su adolescencia emprendió una comprometida búsqueda para ser reconocido por su padre, un millonario empresario de la industria vinicultura.
En diálogo con “El Show del Lagarto” por El Doce TV, el oriundo de Villa de Soto, departamento Cruz del Eje, relató su dramática historia de vida.
“Mi madre tenía 19 años, ella tuvo una historia muy difícil, la internaron en un colegio de monjas y cuando la retiran, mi abuelo la deja en esa casa trabajando como empleada doméstica”, comentó el cordobés, y agregó: “Supuestamente no sé cómo habrá sido fue una relación sin consentimiento de ella y ahí resulta ser mi padre”.
Su madre enfermó muy gravemente y falleció sin que los médicos pudieran hacer nada cuando Marcelo tenía tan solo 12 años, en su lecho de muerte la mujer le confesó que su padre era un acaudalado empresario de nombre Eduardo Lapania.
Tras la pérdida de su mamá, el entonces adolescente debió dejar la escuela primaria y comenzar a trabajar para poder mantenerse: fue cartonero, changarín y finalmente albañil, oficio que mantiene hasta el día de hoy.
Recién nueve años después de la pérdida de su madre, cuando ya era mayor de edad, el joven viajó a Buenos Aires para encontrarse en un bar con su padre. El encuentro no fue lo que él esperaba, el millonario dueño de una importante bodega mendocina negó el vínculo y Marcelo debió emprender el reclamo por las vías judiciales, se realizó dos estudios de ADN que dieron positivo, y un juez dictaminó en primera instancia que debía llamarse “Urbano Lapania”.
“A la conciliación no se presentó”, explicó Marcelo y analizó la compleja situación en la que se encuentra hoy día: “Es muy difícil que con dinero se tape todo el daño que se hizo. Yo no tengo ni siquiera el primario yo soy prácticamente analfabeto porque trabajé desde muy pequeño y ahora mis abogados dicen que necesito una remuneración económica por los daños y perjuicios que ha ocasionado”.
Sobre este resarcimiento que debería recibir y sobre la tercera parte que le corresponde de la fortuna del millonario, las otras partes son para sus dos medios hermanos, el cordobés desconoce cuánto dinero sería aunque sus abogados le hablaron de “entre 100 y 200 millones de pesos”.
Si bien Marcelo afirma no tener “ni idea” de cuánto dinero significan esas sumas, ya tiene claro lo que haría de recibir la plata que le corresponde. “Yo tengo cinco hijos, dos varones y tres mujeres. Sinceramente sé lo que haría: cambiar la vida de mis hijos y mis nietos porque yo estoy de vuelta en esta vida”, relató notablemente conmocionado.
Consultado por la ausencia de una figura paterna en su vida, el albañil que podría convertirse en millonario reflexionó: “A pesar de que nos hemos visto tres veces, siempre me ignoró. Él ahora va a cumplir 85 años. A veces digo ‘a quién salí tan bueno con mis hijos y nietos si el realmente no quiere ni verme’. No puedo decir que lo quiero porque es un desconocido que me despreció toda la vida”.
El abogado que representa a Marcelo, Federico Crucella, explicó el estado de la causa a los medios cordobeses: “Recientemente ha sido reconocido por instancia judicial que es hijo biológico del señor Eduardo Lapania. En breve estaremos iniciando las acciones judiciales pertinentes que consisten en el reclamo de daños y perjuicios pretendiendo resarcir lo sufrido por Marcelo”.
En tal sentido, el letrado manifestó la problemática que significa en la vida del albañil todo el engorroso proceso judicial: “Hay que tener en cuenta que esto demanda un desgaste importante porque la tramitación de todo esto se debe realizar en Buenos Aires (donde el padre está radicado)”.
Por último, y ante la consulta de cuándo podría resolverse la mediación entre el millonario y su hijo, Crucella manifestó: “Lamentablemente los tiempos de la justicia son complicados. Hemos tratado de entrar en conversación con la contraparte, porque hay cuestiones además de la económica muy delicadas con respecto a la situación que Marcelo ocupa: el tema del derecho fundamental a la identidad, y todo lo que conlleva internamente”.