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Abandonar Twitter para "hacer buena política y ser cada vez mejor persona": las razones de la alcaldesa de Barcelona para cerrar su cuenta

Ada Colau sorprendió esta semana con su decisión de alejarse de la red social más utilizada por los políticos. ¿Por qué elige irse del lugar en el que están todos?
por Diego Geddes | 14 de abril de 2021 - 00:00
Abandonar Twitter para hacer buena política y ser cada vez mejor persona: las razones de la alcaldesa de Barcelona para cerrar su cuenta

“He decidido dejar Twitter con carácter indefinido. Aquí cuento mis razones”. Así comienza el último tuit de Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, que sorprendió con su decisión. ¿Acaso es posible que un político decida abandonar una tribuna virtual de debate, que le sirve para comunicar cada una de sus acciones públicas? ¿Por qué ella se va del lugar en el que todos los políticos están? ¿Es una convicción firme o una sobreactuación?

"Hay gente cercana que me decía: '¿Tú estás loca? Con casi un millón de seguidores y dedicándote a la política… ¡No puedes dejar Twitter! Sin embargo he llegado a la conclusión contraria: precisamente porque intento hacer buena política, voy a dejarlo", escribió Colau en el texto en el que explica las razones de su alejamiento. Algunos detractores cuestionaron la decisión con el argumento de que Colau seguirá presente en otras redes sociales, como Instagram, Telegram o Facebook.

Colau es alcaldesa de Barcelona desde julio de 2015. Hasta ahora, su cuenta de Twitter no difería demasiado de la de cualquier otro político: comunicados oficiales, fotos de obras públicas en la ciudad y un grado controlado de intimidad, como la imagen de una torta que publicó para celebrar su cumpleaños.

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Seguía a más de 2 mil personas y tiene más de 900 mil seguidores. En total escribió más de 22 mil tuits hasta este último en el que anuncia su retito.

“He llegado a la conclusión de que a la política le sobra ruido, testosterona y proclamas de tuit fácil, y necesita más empatía, complejidad, escucha, pedagogía y matices”, explica.

"A mí que me critiquen, me pregunten o me discutan no solo no me molesta, sino que lo acepto y me gusta. La política es diálogo y debate, y gracias al intercambio de informaciones y opiniones podemos mejorar. Cuando empezó Twitter, tenía mucho de eso. Por desgracia, en los últimos años es sabido por todos que la red se ha llenado de perfiles falsos y anónimos que intoxican e incitan al odio. Muchos de ellos incluso comprados con dinero (bots) por la extrema derecha", agrega en su descargo.

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La Alcaldesa de Barcelona cerró su cuenta de Twitter.

La Alcaldesa de Barcelona cerró su cuenta de Twitter.

La idea de la argumentación y la justificación constante también aparece entre las razones de la alcaldesa de Barcelona.

"Si de repente no haces un tuit de un tema polémico, sale alguien a decir que estás muy callada, que por qué será, que es una vergüenza que no hayas dicho nada sobre esto o aquello…".

La presencia de los políticos en Twitter es parte de la lógica propia de la red social. Una lógica de pares e iguales, más allá de los seguidores de cada usuario. En ese barro, Donald Trump tuiteaba como uno de nosotros, no como el presidente de los Estados Unidos. Incluso no usó la cuenta oficial de la presidencia (@potus, iniciales de Presidente of The United States) sino que eligió mantener su cuenta personal @realDonaldTrump. El Equipo de Comunicación de Joe Biden eligió plantarse en el otro extremo y retomó la actividad en la cuenta oficial.

Para Diego Corbalán, periodista y analista de los comportamientos en las redes sociales, la de Colau es una postura provocadora y muy interesante, aunque tiene dudas de su efecto real.

“Creo que está bien para mostrarse 'políticamente correcta' pero elige autocensurarse en una de las redes que da más sentido al diálogo político”, dice Corbalán. “Irse de Twitter es como irte de la televisión porque te parece vacua, frívola. Pero la necesitás”.

Más argumentos de Colau:

"Entre una cosa y la otra, el hecho es que la red y el algoritmo acaban ocupando mucho tiempo y energía. Y encima la sensación es que deforman la realidad: sobrerrepresenta las polémicas y los discursos de odio, te acaba casi convenciendo de que la humanidad es mala, desconfiada, egoísta. Y una cosa más: me he dado cuenta de que yo también soy mejor persona fuera de Twitter; que aunque inicialmente no quieras, en Twitter es muy fácil acabar entrando en discusiones y peleas con adversarios políticos", expresa la alcaldesa.

Un apunte más de Corbalán, sobre la decisión de Colau de mantenerse en otras redes sociales: “En Facebook e Instagram es más difícil general sentido político.

El mensaje completo de Ada Colau

Hace meses que me planteaba dejar Twitter. El pasado 3 de marzo me decidí a probarlo, con la excusa de que era mi cumpleaños. La prueba piloto ha sido un éxito, así que hoy anuncio que dejo Twitter con carácter indefinido.

Hay gente cercana que me decía: "Tú estás loca? Con casi un millón de seguidores y dedicándote a la política... ¡No puedes dejar Twitter!"

Sin embargo he llegado a la conclusión contraria: precisamente porque intento hacer buena política, voy a dejar Twitter.

Me explico. A mí que me critiquen, me pregunten o me discutan no solo no me molesta, sino que lo acepto y me gusta. La política es diálogo y debate, y gracias al intercambio de informaciones y opiniones podemos mejorar.

Cuando empezó Twitter, tenía mucho de eso.

Por desgracia, en los últimos años es sabido por todos que la red se ha llenado de perfiles falsos y anónimos que intoxican e incitan al odio. Muchos de ellos incluso comprados con dinero (bots) por la extrema derecha.

Además, se ha generado otro fenómeno que yo llamo "la tiranía de la presencia permanente": parece que hay que opinar de todo, todo el rato. Si de repente no haces un tuit de un tema polémico, sale alguien a decir que estás muy callada, que por qué será, que es una vergüenza que no hayas dicho nada sobre esto o aquello...

Y una cosa más: me he dado cuenta de que yo también soy mejor persona fuera de Twitter; que aunque inicialmente no quieras, en Twitter es muy fácil acabar entrando en discusiones y peleas con adversarios políticos. Y creo que en estos momentos, con una crisis sanitaria y económica sin precedentes, hay que alejarse lo máximo posible del ruido y la confrontación estéril.

Considero que sí que hay que contraponer diferencias políticas de fondo, existen y eso es sano, pero sin generar más ruido innecesario a una ciudadanía ya agotada por una larga pandemia.

En este contexto, he llegado a la conclusión de que a la política le sobra ruido, testosterona y proclamas de tuit fácil, y necesita más empatía, complejidad, escucha, pedagogía y matices.

Después de unas semanas fuera de Twitter, he constatado que no solo no me he perdido nada: tengo más confianza en la humanidad, veo más lo que nos une que lo que nos separa, y he dedicado más tiempo a leer, pensar y escuchar directamente a la gente, no a través de un tuit, sino hablando.

Es cierto que a corto plazo puedo perder capacidad de incidencia, pero esta es una decisión de largo recorrido, una apuesta por el largo plazo. Por intentar ser coherente con el cambio que deseo para la política.

¿Cuáles son mis objetivos? Hacer buena política, una política que transforme la realidad y mejore la vida de las personas, ser buena alcaldesa para mi ciudad y, en lo posible, ser cada vez mejor persona.

Después de analizarlo detenidamente, creo que Twitter me aleja de esos objetivos y por ello tomo la decisión serena de dejarlo. Sin dramas ni victimismo, como una decisión muy racional. Para que el amor gane al odio, arrivederci Twitter.