Con este veto, el viejo programa federal de planificación familiar volverá a permitir que los centros de salud reciban fondos a pesar de que aconsejen a las pacientes sobre cómo interrumpir su embarazo, es decir, cómo hacerse un aborto.
Autoridades del Departamento de Salud y Servicios Humanos manifestaron que la nueva regulación restaurará el programa federal que impulsaba la planificación familiar tal como se ejecutó bajo el mandato del expresidente Barack Obama. El objetivo es "fortalecer y restaurar" los servicios, dijo el secretario del departamento, Xavier Becerra.
“Las clínicas de planificación familiar de nuestra nación desempeñan un papel fundamental en la prestación de atención médica y, hoy más que nunca, estamos dejando en claro que el acceso a una atención de planificación familiar de calidad incluye información y referencias precisas, basadas en las necesidades y la dirección del paciente”, indicó Becerra en un comunicado.
Los grupos que representan a las clínicas dijeron que esperan que la acción de la administración de Biden logre el regreso de unas 1,300 instalaciones locales que se fueron del programa en protesta por las políticas de Trump. La normativa entrará en vigencia el 8 de noviembre próximo.