Grande Lape

Animales en peligro de extinción: especies y causas

Animales en peligro de extinción: especies y causas

En la actualidad, se podría decir que son más los animales en peligro de extinción que habitan el planeta, que los que se encuentran el pleno desarrollo de su especie. Y este lamentable acontecimiento se debe a las feroces destrucciones que el hombre ejecuta en el planeta, y la repercusión que esto tiene sobre la preservación de ciertas faunas.

Los animales en peligro de extinción, son aquellos que, debido a diferentes factores y causas, no tiene una proyección viable de poder reproducirse y darle continuidad a su especie. Estos factores pueden ser climáticos, accidentales, entre muchas otras opciones.

Cada vez son más los ambientalistas y las organizaciones especializadas en el cuidado del planeta que advierten esta situación, aclarando que con la extinción de determinadas especies toda la población y el ecosistema general se vería afectado, ya que la naturaleza conforma un perfecto ciclo cuyos elementos deben estar conectados y resguardados para poder evolucionar.

Los hábitos de los seres humanos en el planeta constituyen la principal causa por la que hay tantas especies de animales en peligro de extinción. Los desechos contaminantes en las aguas y el suelo, la deforestación de los bosques y la tala de árboles, la consumición de determinados alimentos, la alteración artificial de los ecosistemas y el uso de la tierra para fines lucrativos, son solo algunos de esos hábitos tan perjudiciales para el desarrollo de algunos animales.

Por ejemplo, en el continente africano, los hipopótamos se encuentran en peligro de extinción. En un primer lugar, se debe a la fuerza que están cobrando sus depredadores naturales, los cocodrilos, y cómo estos avanzan en la acaparación del terreno.

Pero los ecologistas aseguran que en la era moderna el principal depredador natural de los hipopótamos es el hombre: esta especie necesita indefectiblemente de grandes proporciones de terreno, tanto lacustre como de relieves verdes. El ser humano, construyendo centros comerciales y edificando grandes polos industriales o plazas habitacionales, se va “comiendo” espacio de la tierra, haciendo un efecto cascada sobre las necesidades de esta especie animal.

Tal es así, que se estima que en los próximos 40 años ya no exista el hipopótamo tal como se lo conoce actualmente, siendo esta una gran pérdida para el ecosistema africano y para el equilibrio del mundo.

Otro ejemplo llevado al plano local es el de los castores en Ushuaia, Tierra del Fuego. En este caso, en realidad, no se trata de animales en peligro de extinción, sino de la desaparición de los bosques y las lengas, los árboles típicos de la región que proveen recursos naturales, oxigenación y son parte del ecosistema natural.

Hace unos 50 años aproximadamente, un presidente argentino introdujo una especie de castores típicos de la región de Canadá, en los principales bosques de Tierra del Fuego, con fines comerciales: que los habitantes de la zona pudieran cazar, vender la carne, las pieles, etc.

La medida resultó improductiva desde toda perspectiva: en primer lugar, la carne de castor no es sabrosa, blanda ni fácil de comercializar. Lo mismo ocurre con su piel, que ya está descartada del mercado hace rato.

Pero la consecuencia más perjudicial fue que el exceso de esta especie en los bosques comenzó a construir cuevas de agua, alimentarse de la madera de las lengas, y deforestar completamente bosques enteros que hoy presentan un escenario de ramas secas, agua estancada con putrefacción, y descenso de vegetación.

Este ejemplo sirve para escarificar cómo cuándo “el hombre mete mano”, puede generar grandes incidentes en el equilibrio natural de las cosas, los relieves y las especies. Los daños no solo tienen que ver con animales en peligro de extinción, sino que se habla de grandes riesgos que el planeta entero podría sufrir si se continúan tomando medidas de este estilo.

En el sitio web oficial de la reconocida organización World Wide Fund for Nature, se encuentra el lamentable titular que dice: “la biodiversidad se ha reducido 58% en 40 años”.

El dato, es una cifra alarmante y dolorosa, que forma parte de la más reciente edición del informe Planeta vivo 2016 que, cada dos años, esta ONG actualiza sobre el estado de la biodiversidad en el mundo.

Los profesionales del área y los principales ecologistas del mundo aseguran que “nunca la humanidad había alcanzado tan grandes conocimientos sobre la importancia indiscutible de la biodiversidad, pero de forma simultánea, la velocidad con que desaparecen las especies, tampoco tiene antecedentes”.

También advierten que, a menos que se produzca en lo inmediato un giro radical en los hábitos y conductas de las personas, hacia finales del 2020, apenas dentro de tres años, ese 58% podría aumentar a 67%.

Nadie debería olvidar qué describe exactamente el concepto de extinción: “ es la muerte del último ejemplar de una determinada especie sobre la tierra”.

La realidad es que, como sostienen los especialistas, la extinción de las especies es un fenómeno propio de la naturaleza. Desde hace aproximadamente 450 millones de años, han ocurrido cinco procesos masivos de extinción, causados por complejos metabolismos y cambios ambientales.

Las cifras aseguran que, en cada una, han desaparecido entre 80 y 95% de las especies que existían en el momento. Lo que causa perplejidad es que procesos que ocurrían a lo largo de millones de años, se producen ahora a velocidad inusitada. La llamada sexta extinción está ocurriendo a velocidad inusitada. La necesidad de tomar medidas, es urgente. El mundo se encuentra en una emergencia sustentable y las nuevas generaciones se encargan de levantar esa bandera.

Se habló de