amor

El Brasil de Bolsonaro: del "modelo chileno" a un Mercosur más flexible que podría perjudicar a la Argentina

Ruben Giedrys
por Ruben Giedrys |
El Brasil de Bolsonaro: del modelo chileno a un Mercosur más flexible que podría perjudicar a la Argentina

Ya quedó atrás la ceremonia oficial, el llanto previo a ser investido y las felicitaciones que le hicieron llegar líderes como Donald Trump. Para Jair Messias Bolsonaro, el ex capitán del Ejército que desde hace algunas horas se erigió como el 38° presidente en la historia de Brasil, llegó la hora de gobernar. Y mientras se aguarda para conocer cuál será la fórmula que aplicará para “liberar al país del yugo de la corrupción y la criminalidad”, entre otros puntos que planteó en su discurso ante el Parlamento brasileño, desde este lado de la frontera surgen los primeros interrogantes: ¿Cómo afectará a la Argentina la llegada de un líder liberal y de ultraderecha al poder de la máxima potencia sudamericana? ¿Se acerca el fin del Mercosur? ¿Por qué Chile puede jugar un papel clave en la historia?

 Embed      

“Conociendo los nombres y perfiles de quienes integrarán su gabinete, algunos de ellos con experiencia en el Banco Mundial o bancos privados, se puede inferir que Bolsonoaro privilegiará un enfoque pro mercado. Por otro lado, si bien él fue elegido, en parte, sobre un discurso orientado hacia sectores populares, se ve difícil que pueda desplegar políticas que amplíen beneficios sociales.

De hecho, dado el déficit fiscal que enfrenta Brasil y el equipo económico que Bolsonaro nombró, al menos en el corto plazo se visualiza un gobierno impulsando políticas mucho más austeras”. Este es el pronóstico que esboza Cristopher Martínez, doctor en Ciencia Política de la Universidad Loyola Chicago y académico de la Universidad Católica de Temuco, en Chile, donde la figura de Bolsonaro también despierta la atención.

En la misma línea, Gustavo Segré, socio de Center Group, profesor de la Universidad Paulista y analista internacional, considera que el objetivo del nuevo mandatario será achicar el Estado (ya redujo la cantidad de ministerios, que pasarán de 29 a 20), pero, principalmente, lograr que el actual déficit fiscal se convierta en superávit a partir del segundo año de mandato.

“Si consigue aprobar, aunque sea parcialmente, la ley de jubilación, Brasil va a comenzar a crecer entre el 3% y 4% por los próximos 10 años como mínimo. El efecto va a estar en los primeros seis meses, donde intentará mostrar a qué vino y buscará conseguir, efectivamente, un cambio de la tendencia económica”, afirma Segré.

¿Por qué el sistema previsional es clave para el futuro de Bolsonaro? Porque son varios los analistas que consideran que si Brasil no modifica el actual modelo de reparto (los trabajadores activos aportan a un fondo común que paga las jubilaciones) va camino a la insolvencia. Y en ese sentido, el sistema de AFJP chileno, y varias de las recetas económicas que allí se aplican, aparecen como el camino a seguir.

“Bolsonaro y su equipo han hecho alusión al ‘modelo chileno’ y las reformas impulsadas durante la dictadura de Augusto Pinochet”, señala Cristopher Martínez, quien también marca, como un dato a tener muy en cuenta, “la relación cordial” entre el flamante mandatario brasileño y Sebastián Piñera, su par chileno.

Chile puede jugar un papel importante porque, de alguna manera, Bolsonaro le apunta al modelo económico y al modelo de la jubilación de ese país. Entonces, me parece que va a haber una aproximación entre Brasil y Chile. Para Argentina, la oportunidad sería acompañar esa aproximación”, agrega Segré.

En este escenario, si de oportunidades se trata, Argentina se sitúa en una posición algo incómoda ante la llegada de Bolsonaro.

Con una economía en recesión y de cara a un año electoral, difícilmente logre imponerle condiciones al nuevo hombre fuerte del Planalto si concreta aquello que Paulo Guedes, su ministro de Hacienda, dejó escapar post victoria en las elecciones: que ni Argentina ni el Mecosur serán prioridad.

“Las declaraciones tienen un peso no solo simbólico en las relaciones internacionales. El hecho de que Guedes haya afirmado que Argentina no es prioridad para el próximo gobierno, dice bastante. Primero porque el gobierno de Bolsonaro se enfocará en instalarse y luego en lidiar con problemas domésticos más urgentes, probablemente de carácter económico. Entonces, las relaciones bilaterales con actores regionales como Argentina, por muy importantes que sean, no es algo ni de suma urgencia ni, al parecer por las declaraciones, prioritario”, sostiene Martínez.

“Lo planteado por el nuevo ministro me recuerda a la política comercial de Chile en los años 90, con la cual descuidó un tanto las relaciones con los países vecinos”, agrega.

Segré, en tanto, considera que el trato puede ser “muy bueno”, aunque advierte que, para eso, Macri deberá apelar a un mecanismo de “seducción” para tratar de acercar las posiciones.

 Embed      

“La relación de ambos países se puede modificar, aunque a Brasil no le conviene mucho porque tiene superávit. Desde el 2003 a la fecha son 55 mil millones de dólares a favor de Brasil. No tendría ningún motivo por el cual romper la relación. Pero seguramente, Bolsonaro va a proponer un Mercosur con mucha más flexibilización en cuanto a los acuerdos que puedan hacer. Y si no, va a proponer retraer el Mercosur a una zona de libre comercio para que cada uno pueda ir para el lado que quiera. Eso no sería bueno para Argentina porque hoy las macroeconomías están claramente favorables a Brasil. Pero me da la sensación de que la relación comercial con Argentina depende más de lo que Macri proponga que de lo que Bolsonaro quiere hacer. Eso sí: en caso de que los cambios que propone finalmente funcionen, Bolsonaro le va a poner una presión gigantesca a Macri para que haga lo mismo en el último año de gestión”, concluyó Segré.