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Cambia la hora en todo el país por decisión del Gobierno

La madrugada del sábado 28 al domingo 29 de marzo de 2026 marcará un momento clave en el calendario de millones de ciudadanos: el paso oficial al horario de verano en España.

Cambia la hora en todo el país por decisión del Gobierno

La madrugada del sábado 28 al domingo 29 de marzo de 2026 marcará un momento clave en el calendario de millones de ciudadanos: el paso oficial al horario de verano en España. Tal como establece la normativa vigente publicada en el Boletín Oficial del Estado, los relojes deberán adelantarse una hora, un ajuste que se repite cada año y que, pese a su aparente rutina, sigue despertando discusiones sobre su utilidad real, sus efectos sobre la salud y su impacto económico.

La medida no es exclusiva del territorio español. Países de distintas regiones del mundo —especialmente en Europa y América— aplican cambios similares con la intención de aprovechar mejor la luz natural y reducir el consumo energético. El objetivo declarado es sencillo: adaptar la vida diaria a las horas de mayor luz solar, permitiendo tardes más largas durante la primavera y el verano.

Sin embargo, detrás de un simple movimiento de agujas existe una compleja combinación de decisiones políticas, argumentos científicos y hábitos sociales que se han ido transformando con el paso del tiempo.

¿Cuándo se cambia la hora en 2026 y qué ocurrirá exactamente?

El cambio se realizará durante la madrugada del domingo 29 de marzo de 2026. En la península y Baleares, a las 02:00 horas los relojes pasarán automáticamente a las 03:00, mientras que en Canarias el ajuste se realizará una hora antes: a la 01:00 pasarán a ser las 02:00.

Este movimiento implica una consecuencia inmediata: el día tendrá oficialmente 23 horas. Es decir, se pierde una hora de sueño, algo que suele sentirse especialmente durante los primeros días posteriores al cambio.

A partir de entonces, el horario de verano permanecerá vigente durante aproximadamente siete meses, hasta el último domingo de octubre —el 25 de octubre de 2026— cuando se produzca el cambio inverso y los relojes vuelvan a atrasarse una hora.

Aunque para muchos ciudadanos el ajuste pasa casi desapercibido gracias a los dispositivos electrónicos que cambian automáticamente, la modificación sigue siendo obligatoria a nivel legal y afecta a múltiples áreas: transporte, comunicaciones internacionales, comercio y organización laboral.

El origen de una medida histórica

La idea de cambiar el horario no nació en tiempos modernos. Suele atribuirse su primera formulación teórica a Benjamin Franklin, quien en el siglo XVIII sugirió —con un tono más irónico que formal— ajustar las rutinas para aprovechar mejor la luz del sol y ahorrar velas.

Sin embargo, la adopción masiva llegó mucho más tarde. Durante el siglo XX, especialmente en períodos de crisis energética, varios países comenzaron a implementar el cambio horario como una estrategia de ahorro. En España, la práctica se consolidó a partir de 1940 y posteriormente quedó armonizada con las directivas europeas que regulan los ajustes estacionales del reloj.

Desde entonces, el cambio de hora se convirtió en una costumbre institucionalizada que hoy sigue vigente en unas 70 naciones alrededor del planeta.

La directiva europea y el rol del Gobierno español

La continuidad del cambio horario responde a una normativa comunitaria que obliga a los Estados miembros a realizar el ajuste el último domingo de marzo y el último domingo de octubre. La finalidad oficial es optimizar el uso de la luz solar y mejorar la eficiencia energética, adaptando el horario laboral y social al ciclo natural del día.

En España, la aplicación práctica se formaliza mediante disposiciones del BOE, donde se detallan las fechas exactas de cada modificación. El calendario actualmente publicado contempla cambios hasta 2026, aunque esto no significa necesariamente que el sistema vaya a desaparecer después de esa fecha; simplemente indica el período regulado de manera oficial hasta el momento.

La decisión final sobre mantener o eliminar esta práctica sigue dependiendo del consenso dentro de la Unión Europea, un acuerdo que aún no se ha alcanzado pese a años de debate.

¿Por qué se adelanta el reloj? El argumento energético

El fundamento más repetido es el ahorro de energía. La lógica indica que, al extender la luz natural durante las tardes, se reduce el tiempo en que hogares y comercios necesitan iluminación artificial.

En teoría, esto se traduce en:

  • Menor consumo eléctrico.

  • Mejor aprovechamiento de la actividad económica diurna.

  • Reducción de costos energéticos.

No obstante, en los últimos años, algunos estudios y especialistas han relativizado este beneficio, señalando que el impacto podría ser menor que décadas atrás debido a cambios en los hábitos de consumo y a la eficiencia tecnológica actual.

Aun así, las autoridades sostienen que el ajuste contribuye a sincronizar mejor las actividades humanas con la luz natural disponible.

Impacto en la vida cotidiana: el día de 23 horas

El cambio de marzo siempre genera la misma sensación: el reloj avanza más rápido que el cuerpo. Dormir una hora menos puede alterar el ritmo circadiano durante varios días, provocando cansancio, irritabilidad o dificultad para conciliar el sueño.

Los expertos suelen recomendar pequeñas acciones para adaptarse mejor:

  • Adelantar progresivamente la hora de dormir días antes.

  • Evitar pantallas justo antes de acostarse.

  • Mantener horarios regulares de comidas.

  • Aprovechar la exposición a la luz natural por la mañana.

Aunque los efectos suelen ser temporales, niños, personas mayores y quienes tienen rutinas rígidas son quienes más notan el cambio.

Beneficios sociales y económicos del horario de verano

Los defensores del sistema destacan múltiples ventajas asociadas a los días más largos:

1. Mayor vida social y familiar

Las tardes con más luz invitan a salir, pasear y compartir actividades al aire libre.

2. Incremento de la actividad deportiva

Con más claridad después del trabajo o la escuela, aumenta la práctica de ejercicio.

3. Mejora del estado de ánimo

La exposición prolongada al sol se asocia a una mayor producción de vitamina D y a una sensación general de bienestar.

4. Impulso para comercios y hostelería

Restaurantes, terrazas y negocios minoristas suelen beneficiarse de clientes que permanecen más tiempo en la calle.

5. Seguridad ciudadana

Algunos estudios históricos han relacionado la mayor luminosidad vespertina con una reducción de ciertos delitos y accidentes, aunque el consenso científico no es absoluto.

Un debate abierto: ¿seguir o eliminar el cambio de hora?

A pesar de sus supuestos beneficios, el cambio horario no está exento de críticas. Diversas encuestas europeas han mostrado que una parte importante de la población preferiría mantener un único horario durante todo el año.

Los principales argumentos en contra incluyen:

  • Alteraciones del sueño y del reloj biológico.

  • Adaptación difícil en determinados sectores laborales.

  • Ahorro energético cuestionado.

  • Confusión en calendarios y viajes internacionales.

La Comisión Europea llegó incluso a plantear en el pasado la posibilidad de suprimir el cambio estacional, pero la falta de consenso entre países —especialmente sobre qué horario permanente elegir— mantiene el sistema vigente por ahora.

Un ajuste pequeño que transforma el ritmo del país

Cada primavera, cuando el reloj avanza una hora, no solo cambia la hora oficial: cambia la percepción del tiempo. Las tardes se alargan, los parques se llenan y las ciudades adoptan un ritmo más activo. Ese simple gesto de adelantar el reloj resume décadas de tradición, debates políticos y estudios científicos sobre cómo organizar la vida moderna.

Mientras Europa decide si esta práctica continuará o no en el futuro, el cambio seguirá siendo parte del calendario anual. Y en marzo de 2026, millones de personas volverán a experimentar la misma escena: mirar el reloj, comprobar que ya es una hora más tarde… y sentir que el verano empieza a asomarse.

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