No obstante, el sistema mantiene una excepción relevante: quienes hayan cotizado 38 años y 3 meses o más podrán jubilarse a los 65 años y cobrar el 100% de la base reguladora sin recortes.
Este punto resulta central para los nacidos en la década del 60. En concreto:
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Los nacidos en 1960 comenzarán a cumplir 66 años en 2026.
Los nacidos en 1962 podrán acceder a la jubilación si acreditan 38 años y tres meses cotizados.
El grupo comprendido entre 1960 y 1970 entrará progresivamente en la edad ordinaria durante los próximos años.
La clave no es solo la edad, sino el historial de cotización. Alcanzar o superar los 38 años y 3 meses será la diferencia entre jubilarse a los 65 o tener que esperar casi dos años más.
¿Qué se necesita para cobrar el 100% de la pensión?
El sistema español establece dos grandes requisitos para acceder a la pensión contributiva:
Para cobrar el 100% de la base reguladora en 2026, el trabajador deberá:
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Tener 65 años y haber cotizado 38 años y 3 meses o más, o
Tener 66 años y 10 meses si no alcanza ese período de cotización.
Además, existen otras condiciones imprescindibles:
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Haber cotizado al menos 15 años en total.
Que dos de esos años estén comprendidos dentro de los 15 años inmediatamente anteriores a la solicitud.
Estar dado de alta o en situación asimilada al alta en la Seguridad Social al momento de presentar la solicitud.
Este último punto suele generar dudas, especialmente entre quienes han atravesado períodos de desempleo o inactividad laboral.
Jubilación anticipada: opción posible desde los 63 años
Más allá de la edad ordinaria, el sistema contempla la jubilación anticipada voluntaria, que en 2026 podrá solicitarse desde los 63 años, siempre que se cumpla con el requisito de cotización de 38 años y 3 meses o más.
Sin embargo, a diferencia de la jubilación ordinaria, esta modalidad implica coeficientes reductores sobre la cuantía final de la pensión. Es decir, el trabajador cobrará menos de lo que le correspondería si esperara a la edad legal.
La decisión, por lo tanto, no es solo administrativa, sino estratégica. Cada año de anticipo impacta en el monto definitivo que se percibirá durante el resto de la vida.
El fin de una transición histórica: 2026, antesala de los 67 años
La reforma de pensiones aprobada en 2011 introdujo un cambio estructural en el sistema: elevar progresivamente la edad de jubilación de 65 a 67 años.
Este proceso comenzó en 2013 y finalizará en 2027. El objetivo fue adaptar el sistema al aumento de la esperanza de vida y garantizar su sostenibilidad financiera.
El calendario de transición muestra cómo año tras año se incrementó la edad exigida y el período de cotización necesario para jubilarse a los 65 sin penalización:
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2013: 65 años y 1 mes – 35 años y 3 meses cotizados
2014: 65 años y 2 meses – 35 años y 6 meses
2015: 65 años y 3 meses – 35 años y 9 meses
2016: 65 años y 4 meses – 36 años
2017: 65 años y 5 meses – 36 años y 3 meses
2018: 65 años y 6 meses – 36 años y 6 meses
2019: 65 años y 8 meses – 36 años y 9 meses
2020: 65 años y 10 meses – 37 años
2021: 66 años – 37 años y 3 meses
2022: 66 años y 2 meses – 37 años y 6 meses
2023: 66 años y 4 meses – 37 años y 9 meses
2024: 66 años y 6 meses – 38 años
2025: 66 años y 8 meses – 38 años y 3 meses
2026: 66 años y 10 meses – 38 años y 3 meses
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2027: 67 años – 38 años y 6 meses
En 2027 culminará definitivamente la transición, estableciendo los 67 años como edad ordinaria, salvo para quienes acrediten 38 años y 6 meses de cotización, que podrán retirarse a los 65.
Una generación frente al momento decisivo
Los nacidos entre 1960 y 1970 integran una generación que ha atravesado transformaciones profundas: reconversiones industriales, crisis económicas, cambios en el mercado laboral y reformas estructurales del sistema previsional.
Muchos comenzaron a trabajar a edades tempranas, lo que podría facilitar el acceso al requisito de 38 años y 3 meses. Sin embargo, otros arrastran períodos de desempleo o contratos intermitentes que complican alcanzar esa cifra.
En ese contexto, la planificación previsional se vuelve determinante. Revisar la vida laboral, solicitar simulaciones de pensión y analizar la conveniencia de retrasar o anticipar la jubilación son pasos cada vez más frecuentes.
El impacto económico de decidir cuándo jubilarse
Retrasar la jubilación no solo evita penalizaciones: en muchos casos puede generar incentivos económicos adicionales. El sistema contempla bonificaciones para quienes prolongan voluntariamente su vida laboral más allá de la edad ordinaria.
Por el contrario, adelantar el retiro implica asumir reducciones permanentes. Es decir, el recorte no es temporal: afecta a toda la pensión futura.
La diferencia acumulada a lo largo de 20 o 25 años puede representar decenas de miles de euros. Por eso, expertos en derecho laboral y asesores financieros recomiendan realizar cálculos detallados antes de tomar una decisión definitiva.
Seguridad Social: un sistema en transformación constante
El debate sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones continúa abierto. El envejecimiento poblacional y la menor tasa de natalidad presionan las cuentas públicas, mientras que el Gobierno busca equilibrar protección social y estabilidad financiera.
En ese marco, 2026 no es un año aislado, sino parte de un proceso de transformación que comenzó hace más de una década. El aumento progresivo de la edad de jubilación es una de las medidas más significativas adoptadas en ese camino.
Lo que deben hacer quienes se jubilan en 2026
Para quienes cumplan la edad en 2026, los especialistas recomiendan:
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Solicitar el informe de vida laboral actualizado.
Verificar el total de años cotizados.
Consultar simuladores oficiales de pensión.
Evaluar la posibilidad de completar períodos faltantes.
Analizar el impacto de la jubilación anticipada o demorada.
La información es clave. Un error en los cálculos o una decisión apresurada puede afectar de manera sustancial los ingresos futuros.
Un año clave para miles de trabajadores
El calendario avanza y con él se acerca un momento crucial para quienes nacieron en la década del 60. 2026 marcará el inicio del retiro para miles de españoles, pero también exigirá decisiones estratégicas basadas en números concretos.
La posibilidad de jubilarse a los 65 años sigue vigente, aunque cada vez más condicionada por extensos períodos de cotización. Para el resto, la edad de referencia será 66 años y 10 meses.
En un sistema que evoluciona año tras año, la planificación y el conocimiento normativo se convierten en herramientas indispensables. Porque, al final, no se trata solo de alcanzar una edad, sino de asegurar una pensión que garantice estabilidad y calidad de vida en la etapa posterior al trabajo.