China, la segunda potencia internacional, comienza a mover sus fichas abiertamente en la guerra entre Rusia y Ucrania. Ofrece una mediación, aunque advierte de una sólida unión con la Rusia de Vladimir Putin.
China, la segunda potencia internacional, comienza a mover sus fichas abiertamente en la guerra entre Rusia y Ucrania. Ofrece una mediación, aunque advierte de una sólida unión con la Rusia de Vladimir Putin.
Wang Yi, el ministro de Relaciones Exteriores, dijo que su país está listo para comenzar a ejercer un papel fundamental como mediador. Para dar una muestra de sus gestiones, indicó que la Cruz Roja internacional enviará ayuda tan pronto como se establezcan "corredores de humanitarios que se respeten efectivamente en el tiempo".
Pero la posición de Beijing es muy particular, ya que el canciller subrayó - ante la Asamblea Nacional Popular, el parlamento de eses país- que su "alianza con Rusia es sólida como una roca".
“El presidente chino expresó su deseo de ver que se celebraban conversaciones de paz", explicó el canciller Wang Yi. Dio como dato que ya se cumplieron dos rondas de contactos al más alto nivel. Pero sólo con Vladimir Putin, en conversaciones con Xi Jinping.
Reveló que habrá una próxima tercera edición de esas conversaciones para las que espera progresos importantes porque es lo que se necesita al negociar con semejante grado de divergencias y posturas contrarias ( entre Moscú y Kiev)
La semana pasada, Josep Borrell, el encargado de la diplomacia de la Unión Europea, habló concretamente del "factor Chino" para resolver la crisis. La Unión Europea está muy volcada para preservar la integridad territorial y la resistencia de Ucrania, como para mediar frente a Putin. Las sanciones que Estados Unidos va aumentando con el paso de los días tampoco lo colocan como "mediador". Por eso para Borrell, China está en condiciones de jugar ese papel para frenar, o desescalar al menos, la guerra.
Cuando se produjo la invasión de Rusia sobre la península de Crimea, en 2014, ese esquema de mediación detuvo el conflicto. El nombre le viene porque se concretó justo durante la conmemoración de los 70 años del desembarco aliado en Normandía durante la II Guerra Mundial .
Ocurrió el 6 de junio de 2014, en el castillo de Benouville, en Normandía (Francia) entre 4 protagonistas clave: Vladimir Putin y Petro Poroshenko (presidente de Ucrania), el presidente francés, François Hollande, y la canciller alemana, Angela Merkel.
De los cuatro, sólo Putin se mantiene en el Poder. Volodomir Zelenski, el sucesor de Poroshenko, no tiene casi ninguna coincidencia con el líder ruso. Emmanuel Macron no consigue ganar la confianza de Putin y Scholz, el canciller alemán, es una figura pequeña aún frente al recuerdo de "Mamá Angela".
Pero lo más importante, es que esas reuniones "triunfaron" porque solo se acomodaron a "convalidar" una situación de hecho: Rusia invadió Crimea y se la quedó como parte de su territorio. Jamás se planteó que el Kremlin pudiera devolver esa península a la soberanía de Ucrania.
Ahora, no cabe esta posibilidad. Putin no piensa retroceder de sus reclamos. De mínima, diezmar aun más el territorio ucraniano con la independencia reconocida a las provincias separatistas Donetsk y Luhansk. Y por supuesto, lograr que Ucrania desista de transformarse en un estado de la OTAN.
Tras 12 días de guerra, Beijing está ingresando abiertamente en el conflicto con sus cartas diplomáticas. Ambos países tienen elementos para aceptarlo como mediador.
China le suministra armamento a Ucrania. La contrapartida, son los alimentos. China es el mayor importador de los productos agrícolas ucranianos. Casi el 80% de las importaciones chinas de maíz vienen de Ucrania.
Por todos estos lazos económicos, el gobierno de Kiev habría solicitado -la semana pasada- la mediación de Beijing. Pero el canciller Wang Yi, en la citada conferencia en el inicio de esta nota, no dijo nada sobre este pedido de Kiev. Sólo destacó su disposición a mediar desde su postura de "aliado de acero" de Vladimir Putin.
Los Juegos Olímpicos de invierno en Beijing fueron el escenario natural para una reunión clave. Justo al mismo tiempo que Alberto Fernández estuvo allí, aunque no participó de ese encuentro entre los dos líderes mundiales. Vladimir Putin y Xi Jinping declararon que la cooperación bilateral “no tiene límites” ni existe ningún área vetada a los acuerdos.
Que China hable de aliado de acero sobre Rusia no es más que una confirmación. Hay tres elementos muy fáciles de anotar para ver cual es la tendencia china.
El canciller chino definió que la alianza sinorusa es la gran nota del siglo XXI. Wang Yi dijo: "Somos los socios estratégicos más importantes el uno para el otro“.
Y lanzó una definición llamada a hacer historia: la asociación Beijing-Moscú "contribuye” a la paz y la estabilidad del mundo".
Llegó el momento de demostrarlo.