Ya son muchos los reclamos que Londres tiene que "atajar" de las naciones que conforman el Reino Unido. Desde siempre con Irlanda del Norte (en una guerra fratricida que duró décadas entre el norte y el sur, entre católicos y protestantes). Escocia lleva miles de años defendiendo su autonomía - con reyes propios que incluso llegaron a la corona británica - y que intensificó con el descontento escocés por el "Brexit".
Trump suma así otro problema para Burnham tras sus dichos por las Islas Malvinas. Para Londres, contener al Reino "Unido" es una nueva dificultad.
Burnham será el último primer ministro del Reino Unido
Parece una declaración de guerra. Tres de las cuatro naciones que forman Gran Bretaña no quieren seguir estando "unidas". Por diferentes razones - políticas, sociales y económicas - pero que los llevó a coincidir en un documento firmado en Cardiff. Justamente en la capital de Gales, nada menos. El príncipe de Gales es el heredero natural al trono del Reino Unido. Parece toda una provocación el lugar elegido para pedir la "independencia".
Para el Primer Ministro - en un muy mal día personal por la muerte de su padre - el acta de Cardiff lo obligó a seguir con su agenda que estaba suspendida. Por medio de su vocero señaló de manera contundente el rechazo a esa autonomía o desmembrar el Reino.
Downing Street rechazó el planteo y dejó claro que Andy Burnham continúa defendiendo la unidad del Reino Unido. El portavoz oficial del primer ministro sostuvo que Burnham está concentrado en mejorar las condiciones económicas de los ciudadanos de las cuatro naciones y no en abrir nuevos debates constitucionales.
El Gobierno destacó en este rechazo que el país unido es mucho mejor cuando sus ciudadanos trabajan juntos en torno a valores compartidos y a la búsqueda de soluciones comunes, en lugar de profundizar las divisiones.
La respuesta de Burnham también buscó desplazar el foco del debate independentista hacia las prioridades económicas. Según Downing Street, el primer ministro continuará trabajando para reducir las presiones sobre las finanzas de los hogares y aumentar la seguridad económica, en lugar de concentrarse en nuevos referendos.
Esta mala visión de la economía por parte de la ciudadanía le costó el puesto a su antecesor. Pero en el fondo, también este reclamo es una paradoja de lo que sucedió hace pocos años.
El escudo del Reino Unido suma las partes de sus naciones. ¿Cómo quedaría cada uno si fuera un país diferente e Irlanda del Norte se sumara a la República de Irlanda? (Foto: A24.com)
¿El "Brexit" no funcionó y quieren ser aún bloques más pequeños?
En 2021 comenzó de manera efectiva el "Brexit", la salida del Reino Unido de la Europa comunitaria. La promesa de ser "dueños del destino británico", como alardeaba Boris Johnson, no llegó. Por la frustración y los escándalos de la pandemia, Johnson se fue un año más tarde. Desde entonces, el Reino Unido va por su cuarto primer ministro. Dos conservadores y dos laboristas. La crisis económica se los devora a un ritmo de uno por año.
Entonces, si un país de 80 millones se separó de una unión de 400 millones y no le fue bien hasta el momento, ¿qué podrían hacer las pequeñas Escocia de 5,5 millones y Gales con apenas 3 millones? Escocia sueña con ser independiente y sumarse a la Unión Europea. Pero tiene dos argumentos encontrados. Dicen que en el plebiscito del "Brexit" votaron abrumadoramente por el "NO", para seguir en la Europa comunitaria. Pero las reglas de la UE dicen que ninguna parte que se separe del todo (como los catalanes intentaron con España) puede ser admitida en esa comunidad.
El caso de Irlanda del Norte es especial. Además de la guerra civil, sus casi 2 millones de habitantes regresarían a formar un solo país con el Eire, la República de Irlanda.
Los líderes nacionalistas consideran que “el tiempo de Westminster está llegando a su fin”. El Gobierno británico sostiene que la prioridad debe ser fortalecer la unión y resolver los problemas económicos que afectan a la población. Mientras tras su viaje fugaz a Irlanda, el ocupante de la Casa Blanca dejó otra "bomba" activada, destinada al Gobierno de Londres.