A casi una semana del asesinato de George Floyd, un hombre afroamericano, a manos de un policía blanco en Minneapolis, las protestas contra la violencia racial se extendieron por todo Estados Unidos, desde Washington hasta Los Ángeles. Muchas ciudades reprimieron a los manifestantes y otras impusieron el toque de queda, aunque las movilizaciones sociales y saqueos no parecen menguar de ninguna forma.












