Con esos datos contrapusieron los del virus SARS, donde concluyeron que ese pico es mil veces menor y se alcanzaba entre 7 y 10 días después del inicio de los síntomas. La diferencia es crucial, porque la potente y rápida excreción de virus en la garganta de personas con síntomas muy leves las convierte en bombas latentes para la propagación de la enfermedad.
Para la viróloga española Margarita del Val, quien opinó para la publicación del diario español, “sabíamos lo contagioso que era el virus. Aquí demuestra por qué lo es”.
La especialista señaló que “el coronavirus y el virus del SARS de 2002 utilizan una misma puerta de entrada al organismo humano: la proteína ACE2, que se expresa en la superficie de las células de los pulmones. Es como una cerradura que los virus abren con una llave: su proteína S.
El estudio sugiere que una mutación es la llave que permite que el nuevo coronavirus abra otra puerta: la de las células de la garganta.