"Soy un ser humano. A veces también anhelo la alegría, la luz y el placer en medio de estas nubes oscuras", dijo Sanna Marin, la primera ministra de Finlandia, quien tuvo hablar otra vez en público para pedir disculpas. En ese estado, lleva dos semanas. Pero esta vez, la joven jefa del gobierno, de apenas 36 años, estuvo al borde de las lágrimas. En un acto de su formación, el Partido Socialdemócrata (SDP), Marin, conmovida, pidió que solo se la juzgue por su labor al frente del Gobierno y no por lo que hace en su vida privada.
















