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Historia de los Gnomos de Jardín. ¿Cómo surgieron?

02 de octubre de 2019 - 10:54
Historia de los Gnomos de Jardín. ¿Cómo surgieron?

La historia de los Gnomos de Jardín y su origen, se remite al estado minero de Turingia, en Alemania. Se cree que los Gnomos traen buena suerte y que tienen la capacidad de brindar protección. Millones de sus simpáticas pequeñas figuras, con los gorros puntiagudos rojos son conocidas en el mundo entero, protegiendo a las flores y a los árboles en las viviendas.

La historia de los Gnomos de Jardín cuenta que son unos seres muy pequeñitos, que miden entre 15 y 20 centímetros. Siempre se dijo que viven en zonas boscosas o desconocidas.

Antiguamente se los conocía como “gentecilla” porque no se sabía cómo definirlos muy bien, pero de lo que nunca se dudó, es de que han sido inspiradores de muchas películas, relatos, cuentos infantiles y hasta series de televisión en donde siempre se los caracterizó como seres simpáticos y sabios, pero recelosos de ser vistos como raros por los humanos a pesar de su amabilidad y bondad.

¿Qué significa “gnomo”?

Ellos, desde siempre, conservan tradiciones milenarias y por eso se le atribuyen poderes sobrenaturales que les permiten tener acceso a cualquier lugar del mundo porque viven en armonía con la naturaleza, gracias a su carácter tímido.

“Gnomo” es un título genérico que se relaciona con los espíritus naturales del elemento tierra, pero para algunos, el término proviene de la palabra griega “gnosein” que significa conocer y para otros, derivaría del latín.

¿Cómo son los Gnomos de Jardín?

Los gnomos de jardín, pertenecen a un pueblo sobrenatural de seres muy pequeños y hasta casi invisibles, dotados de una singular astucia y amigables.

Aunque no se conoce demasiado sobre ello, las teorías de sus orígenes y los tipos son muy variados, en su mayoría suelen representarse en cerámica, como resina o madera, casi siempre ubicados en los jardines de las casas, como si fueran guardianes o como imanes de la buena suerte, en la heladera.

Toda la variedad de los gnomos de jardín tienen una tradición y un origen muy determinado, situándose en Alemania, donde al menos uno de cada seis jardines tiene un gnomo, conformando una población de más de 30 millones.

Popularmente, se los describe como hombrecillos con barba larga y de rasgos marcados. Con la piel un poco rugosa, para lo que posiblemente su edad oscile entre los 450 y 500 años. Siempre visten ropa ajustada de colores vivos como el rojo y unas capuchas acabadas en punta que miden más o menos lo mismo que ellos, de unos 15 a 20 centímetros.

Se los conoce como grandes conocedores de secretos del subsuelo de la tierra y se dice que están dotados de poderes inimaginables. Son muy difíciles de ver o encontrar, a pesar de que supuestamente, hacen todo lo posible por generar algún encuentro con los humanos.

Dicen que habitan en el interior de los troncos grandes de árboles huecos y también, bajo tierra.

Cuando los Gnomos se sienten amenazados, ya sea por el ser humano o por algún animal, se dice que se pueden llegar a transformar en una seta y que de esa manera pueden pasar inadvertidos. Su representación apareció por primera vez en Turquía, en el siglo XIII en la región de Anatolia, y en el siglo XVI en Italia, aunque el origen de esta variedad de gnomos de jardín fue en el siglo XIX en el estado de Turingia, en Alemania.

La teoría que más se acepta es la que relata que los gnomos de jardín son las réplicas de los pigmeos, que se reclutaban para hacer duros trabajos en las minas hace siglos. Que luego quedaron grabados en el imaginario colectivo, ya que llamaban la atención con sus sombreros rojos rellenos de paja, para protegerse de los derrumbes.

Sus prendas también de colores llamativos, eran para poder ser vistos en medio de la oscuridad cuando trabajaban en el subsuelo, y así fue como los gnomos lo heredaron a la hora de ser representados.

Siglos después de toda esa teoría, en Alemania, los artesanos locales decidieron crear de manera artesanal a los gnomos tal como se los conoce actualmente: Con barbas blancas largas y sombreros puntiagudos, pintados a mano comenzaron a imponerse como grandes obras de arte para ser impulsados a instalarse en los jardines de todo el país. Así fue como se instaló la creencia de que atraían la buena suerte para quienes los colocaban en su jardín, protegiendo la naturaleza de donde se ubicaban.

Al principio, los gnomos de jardín eran esculpidos a mano para luego crear moldes que se rellenaran con arcilla. Más tarde, la idea era cocinarlos al horno para que se consolidara esa masa y se hicieran resistentes. Por último, se pintaban a mano muy minuciosamente, para enviarlos a todo el mundo.

Así fue cómo surgió una industria sorprendente, que no sólo traspasó las fronteras, sino que se exportó por todo el mundo, gracias a la televisión y al cine, pero siempre manteniendo la simpatía y amabilidad de estos sabios pequeñitos que ayudan a amar más a la naturaleza.

Para el Día de los Gnomos de Jardín en Alemania, Google los homenajea con un doodle interactivo, que incluye un video explicativo y un juego en el que los usuarios deben lanzar gnomos con una catapulta y luego colocarlos en su jardín. Se puede elegir entre 6 gnomos coloridos, con sus diferentes pesos, formas y habilidades para rebotar.

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