Además, los centros de salud han sido cerrados temporalmente y faltan helicópteros para transportar a los pacientes en las zonas de difícil acceso. "Llevamos mucho tiempo sufriendo, sin una buena estructura, sin todos los profesionales completos que nos den asistencia. Con la pandemia, la situación empeoró", afirmó el líder.
El problema para las comunidades se ha agravado con la llegada de mineros ilegales desde el año pasado y el aumento de la deforestación que trae como consecuencia la contaminación de los ríos con mercurio, propiciando la desnutrición y otras enfermedades. Según un informe publicado por la Asociación Hutukara Yanomami, la minería ilegal se expandió un 30% en 2020 en las tierras yanomami.
A este ritmo también se multiplicaron los casos de malaria. Solo este año se identificaron 10.000 contagios, lo que corresponde a algo más de un tercio de toda la población yanomami.