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Recién en 1960, Fanta llegó a Estados Unidos.
La compañía no renunció a su privilegiada posición en Alemania cuando se desataron las hostilidades entre los dos países. Es que la Alemania nazi le había declarado la guerra a los Estados Unidos, en respuesta a una serie de provocaciones y pretextos por el Gobierno de los Estados Unidos para entrometerse en la guerra, cuando el país del norte todavía eran oficialmente neutrales durante la Segunda Guerra Mundial.
La decisión de declarar la guerra fue tomada por Adolf Hitler. Lo hizo de imprevisto y casi sin consultarlo con su equipo. Más tarde, Estados Unidos también le declararía la guerra a Alemania.
Cinco millones de botellas al año
Las estadísticas indicaban que Coca-Cola vendía unas cinco millones de botellas al año en Alemania. En ese país, existían unas 43 fábricas de la compañía y contaba con una popularidad que cualquier empresa desearía tener. Incluso, muchos alemanes llegaron a pensar que Coca-Cola se trataba solo de una bebida local.
Todo se modificó cuando entró en escena Max Keith, el hombre a cargo de Coca-Cola GmbH, la filial germana de la empresa. Sin embargo, cuando a finales de 1941 se interrumpió definitivamente el suministro desde Estados Unidos del jarabe con el que se elaboraba la gaseosa, tuvieron que acudir a un ingenio y ofrecer una propuesta totalmente innovadora.
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Max Keith tuvo que acudir a un ingenio y ofrecer una gaseosa totalmente innovadora.
Ante la imposibilidad de seguir elaborando Coca-Cola, a Keith no le quedó otra opción que realizar un nuevo producto. El objetivo principal era extraer un rendimiento económico de todas las plantas alemanas de Coca-Cola que se veían imposibilitadas de producir la bebida tras declarada la guerra de Estados Unidos.
¿Cómo fue la fórmula de Fanta?
Había que aprovechar todas las maquinarias que había disponibles. En su cabeza, Keith decidió elaborar una bebida que fuera genuinamente producida en el país. Para llegar a la fórmula de la nueva gaseosa se realizaron distintas pruebas. En sus comienzos, la gaseosa era distinta a la bebida de naranja como se la conoce en la actualidad.
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Para llegar a la fórmula de la nueva gaseosa se realizaron distintas pruebas.
En sus orígenes, se la llegó a diagramar a base de suero de leche, un subproducto de la industria del queso. Además, recibía endulzantes y mezclas de frutas, entre las cuales estaba la pulpa de manzana. La bebida también sumaban sacarina y una pequeña porción de azúcar. A base de excedentes e ingredientes de baja calidad, nacía la bebida que debía ocupar el hueco que había dejado Coca-Cola. Solo quedaba buscarle un nombre que impacte y que sea muy fácil de recordar.
La decisión del nombre de la nueva gaseosa
El director de la filial propuso un concurso entre todos sus empleados para decidir cómo llamar al nuevo refresco. El ganador fue Joe Knipp, un veterano vendedor que se dejó llevar por su imaginación y puso toda su creatividad para encontrar el nombre ideal. Dijo "Fanta", un derivado de la palabra Fantasie ("Fantasía" en alemán). De inmediato, la idea cautivó a los directivos y así la nueva gaseosa salía a competir en el mercado.
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En un principio, la gaseosa Fanta se orientó de manera exclusiva al mercado alemán.
Desde que Coca-Cola había llegado a Alemania en 1930, la compañía había apostado por presentarse como una marca local que únicamente existía en este país. De esta forma, se aseguraban un mayor número de ventas en un territorio en el que los productos propios eran mejor considerados. Por ejemplo, muchos prisioneros alemanes que serían trasladados a Estados Unidos se sorprendían de que allí también se vendiese esa bebida.
Más temprano que tarde, la nueva bebida "Fanta" conoció el éxito. En 1943 llegaron a venderse tres millones de botellas, apenas dos millones menos de las ventas que tenía la clásica Coca-Cola.
La bebida Fanta tenía independencia y producción. En un principio, se orientó de manera exclusiva al mercado alemán. La bebida de naranja que se conoce hoy salió a la venta en 1955, producida con naranjas de Nápoles. Recién en 1960, Fanta arribó a Estados Unidos. A más de 80 años de su creación, al momento existen más de 150 variedades en todo el mundo.