La pandemia de los "no vacunados"
La oposición de quienes no quieren aplicarse ninguno de los fármacos autorizados plantea un problema muy importante. El ritmo de inmunización se va deteniendo aún en los países con mayores niveles de éxito. Es difícil persuadir a los "antivacunas" del peligro que representan para ellos mismos y la comunidad en la que viven. Si no se vacunan, avanzar hacia una inmunidad colectiva se va "estancando". De esa manera, el coronavirus sigue teniendo muchas personas a su alcance para continuar replicándose.
"En la UE, el 72% de la población adulta está ya vacunada", afirmó Von der Leyen. Pero al mismo tiempo, alertó que seguir creciendo es más difícil porque quienes faltan, en gran medida, son contrarios a vacunarse.
Pero al mismo tiempo, destacó que la Unión Europea entregó "700 millones de vacunas al resto del mundo, a más de 130 países”. Es la otra pata para luchar contra la pandemia: asegurar el acceso universal de las vacunas.
En la medida que el mundo no tenga un panorama uniforme y alto en su nivel de inmunización, aspectos fundamentales de la globalización como el comercio y el turismo seguirán con inconvenientes para volver a los niveles de 2019.
Biden y von der leyen.jpg
Europa y Estados Unidos, alertan por una posible "Pandemia de los No vacunados" (Foto: AP)
Joe Biden, en el mismo camino
El presidente norteamericano comparte la misma preocupación que los líderes europeos: cómo seguir avanzando con la campaña de vacunación. Su promesa de vacunar a 100 millones de norteamericanos en sus primeros 100 días de gobierno la cumplió cómodamente. Pero luego, al llegar al 4 de julio como "el día de la independencia" frente al coronavirus no fue posible. Quería tener al 70% del país vacunados con dos dosis, pero no lo logró.
La resistencia de los antivacunas amesetó el ritmo de inoculaciones en todo el país. La Florida es un claro ejemplo de ese problema. Sobran vacunas, a punto tal que estuvo de moda en un momento el "turismo vacunatorio": personas de todo el mundo, no pocos argentinos, que viajaron hasta allí para ser inoculados.
Pero los ciudadanos locales, reticentes a vacunarse, sufrieron en este verano, que está terminando en el hemisferio norte con un rebrote por culpa de la variante Delta.
Ahora, el presidente Biden está enfrascado en una polémica nacional con los gobernadores republicanos. Su decisión de hacer obligatoria la vacunación en la administración pública y las fuerzas armadas es resistida. Más aún, la disposición de hacer obligatoria la vacunación o testeos permanentes a empresas con 100 o más empleados.
Biden se apoya en datos contundentes: según la CDC (Centro de prevención de Enfermedades), entre 600.000 casos estudiados en 13 estados de ese país, los "no vacunados" tienen 11 veces más posibilidades de contagiarse. Así nunca se controlará la pandemia.