Mientras tanto, en el Vaticano continúan las actividades previstas por el Jubileo, aunque la preocupación por la salud del Papa es cada vez mayor. Este domingo, Rino Fisichella, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, ofició en reemplazo de Francisco la misa en la Basílica de San Pedro.
En las afueras del Hospital Gemelli se multiplican las demostraciones de cariño hacia el Papa Francisco: decenas de fieles se acercan cada día para rezar por su pronta recuperación, colocando velas, flores y mensajes ante la estatua de Juan Pablo II, en una clara señal del afecto mundial por el pontífice argentino.
El mensaje del Papa Francisco
Además, el Vaticano difundió un mensaje del Papa Francisco con motivo del Angelus de este domingo, donde dice que continúa con su recuperación y pide: “Recen por mí”.
“Continuo con confianza mi hospitalización en el policlínico Gemelli, siguiendo con los tratamientos necesarios: ¡y el descanso también forma parte de la terapia!”, escribió.
“Agradezco de corazón a los médicos y al personal sanitario de este hospital por la atención que me están demostrando y por la dedicación con la que realizan su servicio entre las personas enfermas”, dice el texto publicado por la cuenta del Vaticano en X.
“Agradezco de corazón a los médicos y al personal sanitario de este hospital por la atención que me están demostrando”, señala.
“Mañana se cumple el tercer aniversario de la guerra a gran escala contra Ucrania: ¡un acontecimiento doloroso y vergonzoso para toda la humanidad!”, denunció.
Se refirió, además, al “martirizado pueblo ucraniano”, invitó a los fieles de todo el mundo a recordar a las víctimas de todos los conflictos armados y llamó a rezar “por el don de la paz en Palestina, en Israel y en todo Oriento Medio, en Myanmar, en Kivu y en Sudán”.
“En estos días me han llegado muchos mensajes de afecto y me han impresionado especialmente las cartas y dibujos de los niños. ¡Gracias por esta cercanía y por las oraciones de confortación que he recibido de todo el mundo! Encomiendo a todos a la intercesión de María y les pido que recen por mí”, continúa el texto.
Y finaliza: “Queridos hermanos diáconos, ustedes se dedican a anunciar la Palabra y al servicio de la caridad; desempeñan su ministerio en la Iglesia con palabras y obras, llevando a todos el amor y la misericordia de Dios. Los exhorto a continuar con alegría su apostolado y a ser, como nos sugiere el Evangelio de hoy, signo de un amor que abraza a todos, que transforma el mal en bien y genera un mundo fraterno. ¡No tengan miedo de arriesgar el amor”.