¿Propuesta de paz o "estirar una tregua imprecisa"?
Si había avances en las negociaciones, Trump anunció que viajaría a Islamabad, en Pakistán. Ya la delegación norteamericana estaba dsiminuida porque no viajó el vice J.D. Vance. Como los enviados Kushner (yerno de Trump) y Steve Witkoff no lograron demasiado, Trump postergó un viaje de casi 17 horas hasta tener resultados concretos. Fue entonces que se quedó en Washingon y sucedió lo que el mundo vio en la cena con los periodistas acreditados en la Casa Blanca.
En tanto, Irán presentó una nueva propuesta a Estados Unidos en un intento por destrabar las negociaciones y reducir la tensión en Medio Oriente, en medio de un escenario marcado por el estancamiento diplomático y el riesgo de escalada militar. La iniciativa, atribuida al canciller Abbas Araghchi, plantea un enfoque gradual para abordar el conflicto, priorizando medidas inmediatas por sobre los puntos más sensibles.
El plan se estructura en tres ejes principales. En primer lugar, Teherán ofreció garantizar la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio global de petróleo que se vio afectada por la tensión regional. La normalización del tránsito marítimo aparece como una señal directa al mercado energético y a las potencias occidentales.
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La propuesta de Irán a Estados Unidos. El plan nuclear, el gran desacuerdo. (Foto: A24.com)
En segundo lugar, la propuesta incluye avanzar hacia una desescalada militar, con el objetivo de reducir hostilidades y generar condiciones mínimas de estabilidad. Este punto busca frenar el deterioro de la situación en el corto plazo y evitar un conflicto de mayor escala en la región. Aquí debería entrar el plan nuclear de Irán, pero no se habló en concreto sobre si ese "paper" lo contempla. Según el planteo, ese tema quedaría relegado a una etapa posterior, una vez que se logre encauzar la crisis inmediata. La estrategia apunta a separar los aspectos urgentes de los estructurales, una fórmula que Irán considera más viable para avanzar.
El tercer eje es frenar totalmente las hostilidades de El Líbano. No solo entre Israel y El Líbano (conviene siempre recordar que no están en guerra entre sí) sino entre las Fuerzas de Defensa israelíes (FDI) y Hezbollah que ataca desde suelo libanés.
La iniciativa surge tras varios intentos fallidos de retomar el diálogo directo entre Teherán y Washington. En ese contexto, Irán también buscó respaldo internacional, particularmente de Rusia, para reforzar su posición negociadora.
Sin embargo, el principal obstáculo sigue siendo la postura de Estados Unidos. La administración de Donald Trump insiste en que cualquier acuerdo debe incluir compromisos claros sobre el programa nuclear iraní, lo que choca de lleno con la propuesta de diferir ese punto.
En este escenario, la iniciativa iraní aparece más como una maniobra táctica para ganar margen y aliviar presiones que como una solución definitiva, en un conflicto que continúa lejos de resolverse.
En medio de esta guerra - ya con 10 semanas - los hechos de Washington hacen olvidarla o ponerla en segundo plano. Pero solo en la superficie. En el fondo, el precio del barril Brent de petróleo sigue subiendo y se ubica en la 108 dólares.