Es una cuestión de forma, pero que podría significar recuperar la libertad para el expresidente Lula. Preso desde abril de 2018, espera ansiosamente la resolución prevista para el próximo martes.

Es una cuestión de forma, pero que podría significar recuperar la libertad para el expresidente Lula. Preso desde abril de 2018, espera ansiosamente la resolución prevista para el próximo martes.
El Tribunal Superior de Justicia brasileño hace tiempo que viene cambiando su postura sobre el fondo del Lava Jato: cómo se realizó la investigación que develó el mayor escándalo de corrupción política y económica en ese país.
Las condenas, en su momento, fueron por amplia mayoría. Pero ahora, las cuentas han cambiado. Hoy, los ministros de la Corte brasileña dispuestos a romper el Lava Jato se imponen 7 a 3. Encontraron un argumento de procedimientos que puede hacer caer gran parte de la investigación. Y lo más importante, devolverle la libertad a Lula da Silva.
La objeción es que en los momentos finales, los delatores o "arrepentidos" hablaron en los juicios luego de los acusados o "delatados". Eso, para los defensores, es contrario a cualquier proceso penal en el que siempre la última palabra es para el acusado.
¿Eso es sufuciente para anular sentencias? Siete de los diez ministros de la Corte creen que sí. Y el próximo mártes daría a conocer su postura, con un severo cuestionamiento al proceso del Lava Jato y a su responsable principal, el exjuez y ahora ministro de Justicia y Seguridad, Sergio Moro. Justo cuando esta semana, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente Jair Bolsonaro definió a Moro como un "ícono de la lucha del Brasil contra la corrupción".
Lula está preso desde abril de 2019 por el triplex en Guarujá que habría comprado con dinero de la corrupción. Pero la acordada de la Corte, prevista para el martes 2 de noviembre, podría devolverle la libertad.
Uno de los jueces que respalda el proceso contra la corrupción tal como se realizó dice que "no es natural desviar dinero, tenemos que romper este paradigma en Brasil". Y agregó: "El garantismo no es el proceso en que nada funciona, nada acaba o finalmente prescribe".
Los jueces mayoritarios a cambiar de idea y alejarse del Lava Jato, en cambio, apuntan a que "lo más importante es cumplir con la Constitución".
La Corte Brasileña tiene poco más de tres días para decidir cómo se la respeta más: mirando punto por punto de sus artículos o haciendo primar el espíritu de la ley suprema. De ese debate, depende el futuro inmediato de Lula.