La primera, la más directa, es que lo piense bien y luego de reflexionar diga que sigue al frente del gobierno.
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Pedro Sánchez escribió una carta pública para anunciar que se tomará 4 días para decidir su futuro político (Foto: gentileza 20minutos).
Pedro Sánchez y "aquí no ha pasado nada"
El lunes puede anunciar desde la Moncloa, sede del gobierno, o en el Parlamento español, que sigue como presidente del gobierno y que ayudará en cuanto pueda a la defensa de su mujer en el juicio en su contra. Una comunicación -breve o con un discurso- bastaría para seguir gobernando.
Por ejemplo, en Madrid, la presidenta de la comunidad, Isabel Ayuso, enfrenta denuncias por evasión fiscal de su pareja. Ayuso, como Sánchez, acusa a la oposición (el Partido Socialista de Sánchez) de fogonear la causa, pero sigue gobernando y ni le cabe la posibilidad de renunciar.
Claro que en el caso de Sánchez, si volviera el lunes como si nada hubiese pasado se abren dos caminos diferentes, porque la oposición responderá.
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Fragmento del escrito de la denuncia contra la esposa del presidente de Gobierno por tráfico de influencias (Foto: gentileza Manos limpias).
Pedro Sánchez y la "moción de respaldo"
Este recurso sería una posibilidad para ratificar que la alianza que lo mantiene en el poder resiste. En la última elección general, el PSOE llegó en segundo lugar, pero logró mántener el poder gracias a una delicada coalición. Especialmente porque tiene los votos de los separatistas vascos (Bildú, el brazo político de la disuelta ETA) y, especialmente, el independentismo catalán. Los 7 votos de los catalanes en el parlamento nacional le sirvieron para aventajar a Alberto Núñez Feijoo, del Partido Popular, y retener el gobierno.
Con esta relación de fuerzas, podría plantear una "moción de respaldo". Allí, el plenario del Congreso vota si el presidente del gobierno mantiene la confianza para seguir gobernando. Esta opción es la más simple para Sánchez, ya que basta la simple mayoría en la votación para ser ratificado como primer ministro de España.
Si la coalición de gobierno no se desgaja, Sánchez tiene 177 escaños sobre 350, es decir uno más que la mayoría absoluta. Mantener esos acuerdos con los grupos nacionalistas y la izquierda de Sumar, le aseguraría ganar la moción de confianza.
Moción de censura para Pedro Sánchez
Es la carta que puede jugar el Partido Popular, la principal fuerza de oposición. Fue el partido más votado en las últimas elecciones, y tienen 137 diputados, pero no llegó a conformar un gobierno y Sánchez permaneció en el poder. Para presentar la moción de censura hacen falta que la pidan 35 diputados (el 10% de la cámara) y el presidente del Gobierno puede ser destituído si se consigue la mayoría (176 votos). De nuevo: si la coalición de gobierno se mantiene, la oposición no llega a ese número para desplazar a Pedro Sánchez.
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El partido Popular podría plantear una moción de censura si Pedro Sánchez decide seguir en el poder (Foto: gentileza El Español).
Renuncia de Pedro Sánchez
Si el lunes legara a presentar su renuncia, el rey Felipe VI podría convocar a la oposición a formar gobierno, y si pasados dos meses de negociaciones no hay resultados positivos, entonces se convocará nuevamente a elecciones generales.
Esta crisis del gobierno nacional se da cuando el Partido Socialista, junto al Nacionalista Vasco, acaban de renovar su alianza que les permite seguir gobernando en el País Vasco, en lugar de la pretensión de Bildú (brazo político de ETA).
Pero sobre todo, esto sucede a 15 días de las trascendentales elecciones en Cataluña. Autonomistas e independentistas tienen un acuerdo con el socialismo de Sánchez a nivel nacional: la aministía para los independentistas que declararon la fallida escisión en 2017. Se espera que todos juntos gobiernen en esa comunidad autónoma, ya que el Partido Socialista de Cataluña ganará las elecciones, pero no llegará a la mayoría absoluta.
Mientras tanto, en Madrid, el gobierno nacional se encuentra en estado de conmoción. Nadie sabe qué puede pasar, qué dirá Pedro Sánchez el próximo lunes y cuál será la respuesta de sus aliados nacionalistas o separatistas.
La polarización en la política española, en este terreno, la aleja de Europa y la asemeja a lo que se ve en varios países de América Latina. Una causa de corrupción, según quien sea el acusado, solo ahonda una grieta que España ve cómo aumenta a cada paso.
Pedro Sánchez, está en el centro de la escena -con la acusación a su mujer, Begonia Gómez- y España depende de su decisión.