Uruguay vive una sequía histórica. Tres años consecutivos que conforman la peor situación en siete décadas. Y las consecuencias comienzan a ser muy graves: Montevideo corre el riesgo de quedarse sin agua potable.
Uruguay vive una sequía histórica. Tres años consecutivos que conforman la peor situación en siete décadas. Y las consecuencias comienzan a ser muy graves: Montevideo corre el riesgo de quedarse sin agua potable.
Pese a lo que uno puede suponer, la capital uruguaya no toma el agua del Río de la Plata, sino que emplea la del río Santa Lucía. Pero la represa donde se almacena el líquido elemento que luego es potabilizado está prácticamente seco. No alcanza para proveer de agua a 1.380.000 montevideanos (casi la mitad de la población del país).
Esto implica que se ven obligados a volcar en la red pública agua del Río de la Plata, que en la otra orilla tiene una concentración de sal dos veces más alta que lo permitido por la OMS para no afectar la salud.
Por lo tanto, se recomienda solo tomar agua mineral -incluso para los animales- y se comenzó a perforar en parques de la ciudad en procura de agua de napas subterráneas.
La ciudad de Buenos Aires y el conurbano se nutren de agua potable por las plantas potabilizadoras que trabajan con el Río de la Plata. Pero en la costa de enfrente, el agua tiene una salinidad mayor. Esto hace que no pueda ser empleada en la red urbana porque potabilizar agua salada es tremendamente costoso.
Entonces, Montevideo tiene una represa sobre el Río Santa Lucía, muy cerca al noroeste de la capital.
Desde allí se suministra agua potable a Montevideo y al departamento de Maldonado. Pero la sequía dejó al Santa Lucía en un nivel tan bajo que ya no puede cumplir su función.
Es por eso que, como emergencia, se está volcando agua del "río color de león" en la red potable para suplir la grave escasez. Pero con la recomendación de que no debe ser ingerida. Solo usarla para limpiar o bañarse. Nada más. Para beber agua debe ser exclusivamente mineral, incluso para los animales.
Uruguay fue de los primeros países de la región en convertir el caudal de los ríos en agua potable. Sus primeras plantas se instalaron hace más de 150 años. Pero ahora hay un debate sobre si se tomaron medidas anticipando lo que se viene advirtiendo sobre los efectos del cambio climático. Por ejemplo, sequías muy pronunciadas, por más tiempo y en áreas más extensas.
Con la escasez en un nivel crítico, los reproches hacia la clase dirigente por la falta de previsión arrecian en Montevideo.
Además, el agua salada no solo trae problemas para la salud. El salitre afecta a las cañerías y puede producir averías que afectarán el suministro del agua potable cuando los ríos recuperen su nivel.
La sequía y la carencia del agua para beber es la prioridad hoy en el país hermano. Las autoridades incluso dicen que hay una fecha límite para que el problema sea muchísimo peor: el próximo 23 de junio.
Ese día, si no llueve mucho -en teoría debería llover de manera continua hasta esa fecha para tener el agua suficiente- no habrá cómo abastecer la red de cañerías con agua potable.
Además, comenzará a haber problemas con la provisión del agua mineral que se vende en los supermercados con limitaciones para uso personal. Solo para beber y no para bañarse.
Es por eso que en la capital uruguaya aparecieron mecanismos de perforación en plazas y paseos públicos. El objetivo es el mismo que se persigue en donde no hay redes públicas: llegar a una napa y comenzar a extraer agua para almacenar en tanques. Pero ahora, son casi 1 millón y medio de personas los que necesitan con urgencia que el agua brote de sus plazas.