Días después de la denuncia por desaparición, comenzó una búsqueda que movilizó a la policía local y a voluntarios. El operativo se extendió durante semanas, hasta que finalmente los cuerpos fueron encontrados en el canal, confirmando el peor desenlace posible.
El dictamen judicial: ahogamiento accidental
Tras el hallazgo, se activaron los protocolos forenses correspondientes. La investigación concluyó que ambas jóvenes murieron por ahogamiento accidental, descartando signos de violencia o intervención de terceros.
La Justicia escocesa dio por cerrado el caso tras determinar que no existían indicios de crimen. Según el informe oficial, no se encontraron pruebas que sostuvieran la hipótesis de un ataque o agresión. Tampoco se detectaron elementos que permitieran inferir la participación de otra persona en los momentos previos a la caída al agua.
La resolución fue contundente: no hubo delito. Sin embargo, la conclusión dejó una profunda herida abierta en el entorno íntimo de las hermanas.
Las dudas de la familia: “No creemos que haya sido un simple accidente”
Aunque las autoridades descartaron un hecho criminal, la familia Huszti no logró encontrar consuelo en esa explicación. En especial Edit, hermana de las mellizas, expresó públicamente sus reservas respecto a la versión oficial.
Para el círculo íntimo, resulta difícil aceptar que ambas jóvenes hayan sufrido un accidente simultáneo en el mismo lugar y en las mismas circunstancias. Tampoco creen en la posibilidad de un pacto suicida, una hipótesis que surgió en algunos sectores pero que nunca fue confirmada por la investigación.
“Nos cuesta imaginar que las dos hayan caído al mismo tiempo sin que una pudiera ayudar a la otra”, deslizó un allegado en declaraciones a medios locales. El interrogante central sigue siendo el mismo: ¿qué ocurrió exactamente en los minutos previos a su muerte?
A más de un año del hecho, la familia continúa pidiendo mayor claridad sobre los acontecimientos. Si bien el expediente está cerrado, para ellos la historia no terminó.
Un duelo atravesado por obstáculos económicos
Como si el dolor por la pérdida no fuera suficiente, la familia enfrentó una dura realidad al momento de gestionar la repatriación de los cuerpos a Hungría.
Eliza y Henrietta eran ciudadanas húngaras, y el traslado tradicional de restos humanos desde el Reino Unido implicaba un costo de miles de dólares, una cifra imposible de afrontar para sus seres queridos.
Ante esta situación, tomaron una decisión que describieron como desgarradora: optaron por la cremación. El procedimiento permitió reducir los costos y facilitar el traslado.
En un gesto que expone la crudeza de la situación, las cenizas de las mellizas fueron transportadas en una mochila durante un vuelo comercial con destino a Budapest. La escena, íntima y silenciosa, sintetiza la dimensión del drama vivido por la familia.
“Fue lo más duro que nos tocó hacer”, relató un allegado. El regreso a casa no fue como lo habían imaginado, pero al menos permitió que las hermanas descansaran en su país natal.
Un caso cerrado para la Justicia, abierto para la familia
Las autoridades locales sostienen que no existen elementos para reabrir la investigación. El informe forense fue concluyente y no dejó margen para hipótesis alternativas dentro del marco legal.
Sin embargo, la familia insiste en que quedan zonas grises. No cuestionan el profesionalismo de los investigadores, pero sí creen que algunos aspectos podrían haberse explorado con mayor profundidad.
Entre las preguntas que aún resuenan figuran:
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¿Cómo fue exactamente la secuencia de los hechos?
¿Hubo algún factor externo que influyera en la caída?
¿Se analizaron todas las cámaras de seguridad de la zona?
¿Pudo haber existido alguna circunstancia previa que no se tuvo en cuenta?
Para la policía, el caso está concluido. Para los Huszti, el duelo sigue atravesado por la incertidumbre.
El impacto en la comunidad
La desaparición y posterior hallazgo de las mellizas conmocionó a Aberdeen. La comunidad local acompañó la búsqueda y luego expresó su solidaridad con la familia.
Vecinos dejaron flores en las cercanías del canal donde fueron encontradas. La historia de las hermanas trascendió fronteras y tuvo eco en Hungría, donde el caso fue seguido con atención por medios nacionales.
La imagen de dos jóvenes caminando bajo el frío intenso antes de desaparecer quedó grabada en la memoria colectiva. En una ciudad acostumbrada a inviernos rigurosos, el canal pasó a ser símbolo de una tragedia inesperada.
El dolor que no cierra
A más de un año del suceso, el duelo continúa. Para Edit y el resto de la familia, la necesidad de respuestas forma parte del proceso de sanar.
“No buscamos culpables si no los hay, pero sí claridad”, sostienen. La sensación de que algo falta en la reconstrucción de los hechos impide cerrar completamente la herida.
El caso de Eliza y Henrietta Huszti expone también las dificultades que enfrentan muchas familias migrantes cuando ocurre una tragedia en el exterior: costos elevados, trámites complejos y decisiones que deben tomarse en medio del shock emocional.
Una tragedia que deja preguntas abiertas
La historia de las mellizas Huszti es, ante todo, una historia de pérdida. Pero también es un relato atravesado por la incertidumbre, la burocracia y la lucha de una familia por entender qué ocurrió en los últimos minutos de vida de sus hijas.
La Justicia escocesa considera que el caso está cerrado. La familia, en cambio, sigue reclamando que se esclarezcan por completo las circunstancias.
Mientras tanto, en Aberdeen el canal continúa su curso silencioso bajo el cielo gris del norte. Y en Budapest, las cenizas de las hermanas descansan junto a los suyos.
Entre el dictamen oficial y las dudas familiares, el caso permanece como una herida abierta que el tiempo todavía no logró cicatrizar.