Con los cambios implementados en el salario mínimo, los trabajadores pasarán a cobrar de 18,90 dólares neozelandeses (11,27 euros) la hora, a casi unos 20 dólares NZ (11,93 euros). Este aumento salarial comprenderá a unos 175.500 trabajadores, e implica un incremento general de unos 216 millones de dólares NZ (128.615 millones de euros). En el caso del impuesto a la riqueza se incrementó del 33% al 39%. Esta normativa, celebrada por sectores sindicales y rechazada por el Partido Nacional que la definió como un “vandalismo económico”, abarca al 2% de la población (un poco más de cien mil neozelandeses), según informó el gobierno.