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Guerra en Medio Oriente

¿Por qué le es tan difícil a Trump liberar el estrecho de Ormuz? Mitos y verdades de la guerra contra Irán

Donald Trump lleva cinco semanas hablando de un "triunfo rápido" sobre Irán. Pero el paso por el estrecho de Ormuz sigue vedado para los petroleros "enemigos" e Irán se mantiene firme en el bloqueo que dispuso en la zona.

por Roberto Adrián Maidana | 03 de abril de 2026 - 12:09
¿Por qué le es tan difícil a Trump liberar el estrecho de Ormuz? Mitos y verdades de la guerra contra Irán

Trump habla, pero no puede recuperar el paso del estrecho de Ormuz. (Foto: A24.com)

Solo coinciden el el centro del conflicto: el estrecho de Ormuz y la parálisis para el paso del 25% del petróleo que diariamente navegaba desde esa zona hacia el resto del mundo.

Reabrir el paso es fácil, dicen desde la Casa Blanca, pero parece un sueño o una expresión de deseo de Donald Trump. La realidad muestra otra cosa. Pese a que no se sabe quién manda efectivamente en Irán, hay una certeza. Ese país, luego de 5 semanas en guerra, mantiene el paso por el estrecho de Ormuz cerrado a voluntad. Pese a que la costa sur pertenece a Omán y Emiratos Árabes, países exportadores de petróleo, pero sin fuerza militar para oponerse a los fundamentalistas de Teherán.

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Irán tiene una ventaja estratégica en varios frentes que - como en una guerra convencional- cuenta con la ayuda de la geografía del lugar. Pero, además, con la tecnología de hoy sus sistemas de defensas lo hacen casi imbatible para resistir en un paso de apenas 35 kilómetros de ancho.

Noticia en desarrollo...

Irán sigue mostrando que, aun bajo ataque, conserva una ventaja decisiva en uno de los puntos más sensibles del planeta: el estrecho de Ormuz, la angosta vía marítima por la que pasa cerca de una quinta parte del petróleo mundial. El dato más reciente lo confirma: dos grandes buques comerciales de propiedad china lograron atravesarlo el lunes, pero ese paso no reflejó una pérdida de control iraní, sino todo lo contrario. Para muchos analistas, fue una demostración de que Teherán sigue decidiendo quién pasa, cuándo y en qué condiciones.

Ahí radica la principal fortaleza de Irán: no necesita dominar el mar abierto para controlar el tránsito. Le alcanza con hacer sentir que puede interrumpirlo en cualquier momento. Esa capacidad se apoya en una combinación muy efectiva entre geografía, armamento disperso y guerra asimétrica.

El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el océano Índico, y en su punto más angosto apenas ofrece unos 35 kilómetros de ancho por carril navegable. Eso obliga a los buques a pasar muy cerca de la costa iraní. Y esa costa no es una llanura fácil de vigilar: es un terreno ideal para esconder lanzadores móviles de misiles, drones y posiciones de ataque.

Además, Irán no depende de grandes flotas para imponer amenaza. Durante años diseñó una estrategia para resistir a potencias superiores con herramientas más baratas, móviles y difíciles de destruir por completo. Sus principales recursos son misiles antibuque, drones, minas navales y lanchas rápidas capaces de rodear, hostigar o incluso atacar embarcaciones comerciales y militares.

Según datos marítimos, desde el inicio de la guerra al menos 17 buques fueron alcanzados en el Golfo y en Ormuz. A eso se suma la posibilidad, señalada por funcionarios estadounidenses, de que Irán ya haya comenzado a desplegar minas navales. El país tendría más de 5.000 en su arsenal.

Por eso, aunque Donald Trump amenace con más bombardeos o con destruir instalaciones clave como la isla de Kharg, el problema de fondo no cambia. Incluso tras ataques masivos, Estados Unidos no logró eliminar la capacidad iraní de hostigar el tráfico marítimo.

la defensa del golfo

Irán tiene ventajas geográficas y militares que le favorecen sostener el bloqueo al estrecho de Ormuz. (Foto:A24.com)

La conclusión de varios expertos es clara: abrir completamente Ormuz por la fuerza sería extremadamente difícil. Para lograrlo de manera total, Washington debería controlar militarmente la costa iraní. Y eso implicaría una guerra mucho más grande. Una ofensiva terrestre es imposible. Como siempre recordamos, Irán tiene cai 100 millones de habitantes. El pentágnono movilizó, hasta el momento, menos de 10.000 tropas. Y a nadie - tampoco a Trump- se el ocurre hablar de armamento de destrucción masiva. Algo de consecuencias inimaginables.

En otras palabras, Irán no necesita vencer a Estados Unidos en el Golfo: le alcanza con volverlo demasiado costoso de desafiar.

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