La ciudad de La Paz está aislada de gran parte del país. Sobre todo hacia el norte. La ciudad de El Alto, bastión del opositor Movimiento al Socialismo, es la cabecera de las protestas contra el presidente Rodrigo Paz Pereira.
El gobierno de Paz Pereira lleva menos de 6 meses en el poder. Terminó con 20 años de la hegemonía del MAS de Evo Morales y Luis Arce. Pero desde ese sector se motoriza la protesta social que ha dejada aislada a la capital de Bolivia.
La ciudad de La Paz está aislada de gran parte del país. Sobre todo hacia el norte. La ciudad de El Alto, bastión del opositor Movimiento al Socialismo, es la cabecera de las protestas contra el presidente Rodrigo Paz Pereira.
La situación es tan compleja que el aeropuerto de La Paz, que esta justamente en El Alto, está bloqueado. No hay manera de aterrizar allí y llegar por carretera hasta la capital del país. La única forma, por el momento, es tomando luego un teleférico.
Pero -en todo lo demás- ya se notan los problemas de la gente por el conflicto. Hay falta de combustible, de alimentos, de diferentes elementos de primera necesidad y, además, choques constantes entre los manifestantes y la Policía.
El equipo especial enviado por A24 a Bolivia informó los enormes inconvenientes que plantea esta situación in crescendo en el país del altiplano. Por el momento, el gobierno está en una situación de contención de las protestas, más que en una acción enérgica para restablecer el orden y liberar las rutas que están bloqueadas.
La tensión política también escala dentro del oficialismo. El vicepresidente Edmand Lara tomó distancia de varias decisiones económicas de Paz y cuestionó públicamente el manejo de la crisis, profundizando una interna que debilita aún más al gobierno. El gobierno de Rodrigo Paz Pereira asumió hace menos de 6 meses, pero la oposición del MAS, con su líder, Evo Morales prófugo, no le dio ni un minuto de la famosa " luna de miel" de la que gozan los mandatarios al asumir su gestión.
Los transportistas aseguraron que las negociaciones con las autoridades no dieron resultados y afirmaron que el sector “ya no quiere más diálogo”. El reclamo principal apunta a las fallas mecánicas que, según denuncian, provocó la gasolina distribuida en las últimas semanas en La Paz y El Alto.
La protesta amenaza con profundizar aún más el colapso que atraviesa la región metropolitana de La Paz, donde ya existen dificultades para el abastecimiento de alimentos, combustible y productos básicos debido a otros bloqueos y movilizaciones sociales. Las terminales de transporte interrumpieron servicios y numerosas calles amanecieron cerradas por manifestantes.
El conflicto también tiene un fuerte trasfondo político. Sectores vinculados al expresidente Evo Morales impulsan protestas contra el gobierno de Rodrigo Paz en medio de una crisis económica marcada por inflación, falta de combustibles y caída de la actividad productiva.
Semanas atrás, el Gobierno había alcanzado un acuerdo temporal con los choferes para levantar medidas similares, comprometiéndose a controlar la calidad de la gasolina y compensar daños mecánicos. Sin embargo, los dirigentes sostienen que esos compromisos no se cumplieron.
Por el momento, el gran respaldo que tiene el nuevo gobierno boliviano es que en Santa Cruz de la Sierra, el motor económico del país, es el principal apoyo político que tiene para su gestión.