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La desesperación de su familia
El lunes pasado, Gallo logró comunicarse por última vez con su esposa, María Gómez, a quien le avisó que sería trasladado. Desde entonces, el destino del gendarme es un misterio. Su hermana, Daiana Gallo, relató: “No sabemos a dónde lo llevaron ni qué organización lo tiene”. La familia ya está en contacto con la Gendarmería Nacional Argentina (GNA) y realizó denuncias tanto en Venezuela como en Catamarca.
María Gómez, sumida en la angustia, rechazó las acusaciones de espionaje y cuestionó la situación: “Si él fuera un espía, no habría cruzado la frontera mostrando su identidad”. En medio del llanto, confesó que la decisión de reencontrarse fue impulsada por el amor familiar: “Nos ganó el sentimiento de reencontrarnos y a él las ganas de querer abrazar de nuevo a su hijo”.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, exigió la liberación inmediata de Gallo y advirtió al régimen de Nicolás Maduro: “Cada minuto que lo retengas va a ser un paso más hacia tu propio fin”.