Momentos antes, el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, reveló a medios rusos que Moscú había enviado una delegación para entablar negociaciones en Gomel, una ciudad bielorrusa en el sureste cerca de las fronteras de Rusia y Ucrania.
No obstante, el presidente ucraniano sostiene que no quiere conversar en Bielorrusia, que limita con Ucrania por el Sur, porque prestó su territorio para la invasión rusa. Moscú, por su parte, quiere la rendición de las fuerzas ucranianas y sustituir a la actual gestión europeísta, para que el territorio sea "neutral", unas condiciones consideradas inaceptables por Kiev.
Invasión en Járkov: Rusia ataca infraestructura clave
En el cuarto día desde el inicio de la guerra, la ciudad de Járkov es ahora escenario de explosiones, disparos y fuego. Esta urbe de 1,4 millones de habitantes es la segunda más importante del país y está a unos 400 kilómetros al este de la capital, Kiev, que según las autoridades locales sigue bajo control de las fuerzas ucranianas.
La ciudad del norte del país, a solo 20 kilómetros al sur de la frontera con Rusia, estaba desierta, ya que sus habitantes están guarecidos en sus hogares, dijo la agencia de noticias AFP, que citó a sus periodistas en Jarkov.
No obstante, allí también surgieron las milicias y los combates urbanos. Reporteros advirtieron sobre los restos de un blindado militar ruso que ardían en una calle y que varios otros vehículos habían sido abandonados, indicó la agencia citada.
Es en Járkov donde comienza también a verse la profundización del ataque ruso: las tropas de Putin volaron un gasoducto de gas natural cercano a la ciudad, según el servicio estatal de comunicaciones especiales de Ucrania. No hay detalles sobre la magnitud de los daños, pero existe la posibilidad de que pueda interrumpir el suministro de gas, en pleno invierno.
Se trata de una estrategia que comenzó con la toma de la planta nuclear de Chernobyl, escenario de la mayor catástrofe nuclear de la historia, donde el ejército ruso entró el miércoles, a horas del estallido de la guerra. La central nuclear era un objetivo claro desde los primeros movimientos rusos, a principios de año. "No importa si está contaminado o si nadie vive aquí", dijo entonces el teniente coronel Yuri Shakhraichuk, de la guardia fronteriza ucraniana, en una entrevista con el New York Times. "Es nuestro territorio, nuestro país, y debemos defenderlo", sostuvo.