Chile volverá a modificar sus relojes este fin de semana, en una medida que afectará las actividades cotidianas de millones de personas y que también tendrá consecuencias prácticas para quienes mantienen vínculos con Argentina.
Chile volverá a modificar sus relojes este fin de semana, en una medida que afectará las actividades cotidianas de millones de personas y que también tendrá consecuencias prácticas para quienes mantienen vínculos con Argentina.

Se aproxima el cambio de horario con la llegada de la nueva estación
Chile volverá a modificar sus relojes este fin de semana, en una medida que afectará las actividades cotidianas de millones de personas y que también tendrá consecuencias prácticas para quienes mantienen vínculos con Argentina.
El nuevo ajuste llegará en los primeros días de septiembre, cuando el invierno comienza a despedirse en el hemisferio sur. De acuerdo con el esquema horario vigente, la mayor parte del territorio chileno deberá adelantar 60 minutos sus relojes para ingresar nuevamente al horario de verano.
La modificación no solamente tendrá impacto sobre los horarios de salida y puesta del sol. También será necesario prestar atención a vuelos, viajes en micro, reuniones laborales, actividades comerciales, conexiones internacionales y cruces fronterizos.
El cambio se producirá durante la madrugada del domingo 6 de septiembre de 2026. Sin embargo, no todo el territorio chileno realizará el mismo ajuste, ya que existen regiones que permanecerán bajo el horario que utilizan actualmente.
Para quienes tengan dispositivos configurados de manera automática, la modificación debería realizarse sin intervención. Aun así, resulta conveniente verificar la configuración antes de dormir para evitar inconvenientes durante los primeros días.
El cambio de hora en Chile se concretará durante la madrugada del domingo 6 de septiembre.
En gran parte del Chile continental, cuando llegue la medianoche, los relojes deberán adelantarse una hora. De esta manera, las 00:00 pasarán a convertirse en la 01:00.
El movimiento implica el paso desde el horario correspondiente a UTC-4 hacia UTC-3.
En términos concretos, quienes estén durmiendo durante ese momento tendrán una noche más corta. La jornada siguiente comenzará con una hora oficial adelantada respecto de la utilizada durante el invierno.
El objetivo del cambio es volver al denominado horario de verano, que se caracteriza por extender las horas de luz durante la tarde y la noche.
Por lo tanto, a partir de la modificación, será habitual que anochezca más tarde, una situación que suele modificar las rutinas de quienes trabajan, estudian o realizan actividades al aire libre.
El nuevo esquema permanecerá vigente durante los meses siguientes y continuará hasta el momento establecido por la normativa para el próximo ajuste, previsto para el primer domingo de abril de 2027.
¿Todas las regiones de Chile deberán cambiar la hora?
No.
Uno de los puntos que puede generar mayor confusión es que el cambio no se aplicará de manera uniforme a todo el territorio chileno.
Las regiones de Aysén y Magallanes y la Antártica Chilena quedarán exceptuadas y conservarán el horario que utilizan actualmente.
Esta particularidad resulta importante para quienes viven en esas zonas o tienen actividades coordinadas con personas ubicadas allí, porque podrían encontrarse con una diferencia horaria respecto de otras regiones del país.
También existe una situación específica para el territorio insular.
En Isla de Pascua e Isla Salas y Gómez, el cambio se realizará de acuerdo con el huso horario correspondiente. En esas zonas, el ajuste tendrá lugar durante la noche del sábado 5 de septiembre.
Por este motivo, quienes deban coordinar actividades entre el Chile continental y las islas deberán prestar especial atención a la hora indicada en sus reservas o compromisos.
El cambio de hora en Chile tendrá una consecuencia particular para Argentina.
Argentina utiliza el huso horario UTC-3, por lo que cuando la mayor parte de Chile adelante sus relojes, ambos países volverán a tener la misma hora oficial.
Esta coincidencia puede resultar especialmente relevante para las personas que trabajan con empresas del otro lado de la cordillera, mantienen reuniones virtuales o realizan viajes frecuentes.
También deberán estar atentos quienes tengan vuelos entre Argentina y Chile, ya que una diferencia de horario puede generar confusiones a la hora de calcular traslados, conexiones y tiempos de espera.
Durante los meses en que los dos países no tienen el mismo horario, una reunión programada para una determinada hora puede requerir una conversión. Con el nuevo ajuste chileno, esa diferencia desaparecerá para buena parte del territorio.
La situación, sin embargo, no necesariamente será idéntica en todas las regiones chilenas debido a las excepciones establecidas para determinadas zonas.
Por eso, si una persona tiene una actividad vinculada con Aysén, Magallanes o la Antártica Chilena, no debería asumir automáticamente que el horario será idéntico al de Argentina.
El cambio horario puede tener una incidencia concreta sobre quienes atraviesen la frontera entre Argentina y Chile.
Los pasos internacionales manejan horarios determinados y pueden existir diferencias entre los servicios ubicados a ambos lados de la cordillera. Por eso, antes de iniciar un viaje, resulta recomendable consultar la información oficial correspondiente.
Una diferencia de solamente 60 minutos puede ser determinante cuando existe una conexión ajustada o una reserva con horario específico.
La recomendación también alcanza a los pasajeros que tengan boletos de avión, ómnibus o cualquier otro servicio de transporte internacional.
En esos casos, conviene revisar qué horario figura en el pasaje y confirmar si corresponde a la hora local de salida o llegada.
Otro punto importante son las reuniones virtuales. Plataformas de videollamadas y calendarios digitales suelen actualizar automáticamente los husos horarios, pero un evento creado manualmente o con una configuración incorrecta puede generar confusión.
Por eso, durante los primeros días del nuevo horario será conveniente comprobar dos veces los compromisos importantes.
Aunque el ajuste sea de solamente una hora, el organismo no siempre se adapta inmediatamente.
El principal impacto suele aparecer en el descanso. Adelantar el reloj significa que, desde el punto de vista oficial, determinadas actividades comienzan una hora antes, aunque el organismo todavía pueda estar acostumbrado al horario anterior.
Algunas personas pueden experimentar somnolencia, cansancio, dificultades para concentrarse o problemas para conciliar el sueño durante los primeros días.
La situación puede compararse con un pequeño jet lag, pero sin necesidad de realizar un viaje. El reloj oficial cambia mientras el organismo necesita un período de adaptación.
La magnitud de los efectos puede variar de una persona a otra. Quienes tienen horarios de sueño muy estructurados pueden notar más rápidamente la diferencia.
Una de las estrategias más sencillas consiste en adelantar progresivamente la hora de acostarse y levantarse durante los días previos. De esa manera, el organismo puede comenzar a adaptarse antes de que llegue el cambio oficial.
También puede ayudar mantener horarios regulares, aprovechar la luz natural durante la mañana y reducir la exposición a pantallas antes de ir a dormir.
Los teléfonos inteligentes actuales suelen modificar la hora de forma automática cuando tienen activadas las funciones correspondientes.
Sin embargo, antes del 6 de septiembre, resulta conveniente verificar que el dispositivo tenga habilitada la opción de actualización automática de fecha, hora y zona horaria.
En los equipos con Android, la ruta exacta puede variar según el fabricante y la versión del sistema operativo. Generalmente, la configuración se encuentra dentro de Ajustes, en el apartado relacionado con Sistema, Fecha y hora.
Allí se deben revisar las opciones de fecha y hora automáticas y, cuando corresponda, la configuración automática de la zona horaria.
En los iPhone, el usuario puede ingresar a Configuración > General > Fecha y hora y comprobar que esté activada la opción Definir automáticamente.
Además, resulta recomendable mantener el sistema operativo actualizado y contar con conexión a internet, ya que el teléfono utiliza información de red para determinar correctamente la zona horaria.
Si el reloj no se modifica automáticamente, es preferible revisar primero la configuración antes de cambiarlo manualmente.
Un ajuste manual incorrecto podría provocar que el teléfono quede con una hora equivocada y afectar alarmas, calendarios, mensajes y otros servicios.
El celular no es el único dispositivo que puede requerir atención.
En muchos hogares existen relojes de pared, despertadores digitales, relojes inteligentes, equipos multimedia y electrodomésticos que no necesariamente realizan cambios automáticos.
Lo mismo puede ocurrir con el reloj del automóvil.
Por eso, una buena práctica consiste en realizar una revisión general durante la noche del sábado. Los dispositivos conectados a internet suelen actualizarse por sí mismos, mientras que los equipos más antiguos pueden necesitar una modificación manual.
También es aconsejable controlar las alarmas programadas.
Una persona que deba levantarse temprano el domingo o el lunes puede encontrarse con una diferencia inesperada si el despertador no reconoce el nuevo horario.
La modificación puede parecer sencilla, pero los primeros días suelen ser los más propensos a errores.
Para evitar inconvenientes, especialmente si existen viajes o compromisos laborales, conviene tomar algunas precauciones.
Entre las principales recomendaciones se encuentran:
El cambio de hora en Chile del domingo 6 de septiembre de 2026 representa un ajuste de apenas 60 minutos, pero sus consecuencias pueden sentirse en distintos aspectos de la vida cotidiana.
Para la mayoría del territorio continental, el reloj pasará de UTC-4 a UTC-3, mientras que Aysén, Magallanes y la Antártica Chilena permanecerán sin modificación.
Al mismo tiempo, Argentina volverá a compartir la misma hora que gran parte de Chile, un dato particularmente relevante para viajeros, trabajadores, empresas y personas que mantienen actividades coordinadas entre ambos países.
Más allá del reloj, el cambio también modificará las rutinas de sueño y la distribución de las horas de luz durante el día.
Por eso, la recomendación principal es sencilla: revisar los dispositivos, confirmar los compromisos y prestar atención a los horarios de transporte y frontera antes de que llegue la madrugada del domingo.
Una hora puede parecer insignificante, pero cuando existe un vuelo, una reunión, un viaje o una conexión de por medio, esos 60 minutos pueden marcar la diferencia entre llegar a tiempo o perder una oportunidad importante.