bandera argentina en Malvinas
La bandera argentina flamea en las Malvinas, en 1982. (Foto: Gentileza Wikipedia)
Como se dice popularmente: "No hay mal que por bien no venga". El "paper" interno del Pentágono plantea entre los "castigos a los aliados de Europa", este cambio de actitud por Malvinas. Y, por supuesto, si se deja de sostener al Reino Unido, se abre una puerta enorme para la legítima posición argentina.
El tema es que como con otras cosas que suceden en la administración Trump, sea algo duradero. En varias causas, cuando se aplaca - o lo hacen entrar en razones - vuelve a posturas tradicionales. Las Malvinas son argentinas y se puede aprovechar este momento de ofuscación de Trump.
La oportunidad para la Argentina por el enojo de Trump
La guerra en Medio Oriente comienza a abrir caminos totalmente impensados hace apenas 10 días. Como este. ¿Por qué ese conflicto podría tener buenas consecuencias para la causa por Malvinas y las islas del Atlántico sur de reclama nuestro país al Reino Unido? La respuesta hay que buscarla en el carácter personalísimo de Donald Trump. Cada vez que los aliados europeos no le dicen que "sí", el republicano se ofusca.
Con Starmer lo separan varias cosas. Comenzando porque el premier británico es laborista, es decir progresista. Por definición, una palabra detestable para la nueva derecha. Además, Trump acusa al eje Macron-Starmer (Francia - Reino Unido) como los fogoneros del "No" de la Alianza Atlántica (OTAN) a sumarse a la "gesta" contra Irán.
Por eso, viene el castigo al que la agencia Reuters dice haber tenido acceso: un "paper" del Pentágono en el que se dejaría de apoyar al Reino Unido en el sostenimiento de su postura sobre la ocupación de las Islas Malvinas y las demás del Atlantico Sur.
En la ONU, la Argentina tiene históricamente el voto favorable de Rusia (antes la Unión Soviética) y China. Sumar a EE.UU. sería tener a tres de los países con derecho a veto en el consejo de Seguridad. Con posturas oscilantes de Francia.
starmer o milei
¿Cuál es el mejor aliado para Trump? ¿Starmer o Milei? De esa respuesta puede surgir una esperanza para el reclamo por Malvinas. (Foto: A24.com)
La guerra en Medio Oriente empezó a mover fichas en un tablero que parecía congelado: el de las Islas Malvinas. El documento interno del Pentágono, revelado por Reuters, expone hasta qué punto la tensión entre Estados Unidos y sus aliados puede reconfigurar incluso disputas históricas.
Entre las opciones evaluadas por Washington aparece una señal explosiva: revisar el respaldo diplomático al Reino Unido en la soberanía del archipiélago como forma de presión por su falta de apoyo en la ofensiva contra Irán.
El trasfondo es claro. La administración de Donald Trump acumula malestar con socios clave de la OTAN que no acompañaron plenamente la campaña militar. Londres, bajo el gobierno de Keir Starmer, evitó involucrarse directamente en los ataques y limitó el uso de infraestructura estratégica, lo que detonó un fuerte cortocircuito político.
En ese contexto, el memo del Pentágono plantea medidas de represalia que van desde sanciones simbólicas hasta la revisión de apoyos históricos a territorios británicos de ultramar, incluyendo Malvinas. No se trata de una decisión tomada, pero sí de una herramienta de presión que revela el deterioro del vínculo transatlántico.
La buena noticia y la duda, todo en el mismo "informe reservado"
Luis Vernet llegó a las Islas Malvinas en 1829, cuando fue nombrado por el gobierno de Argentina como comandante político y militar del archipiélago. Pero en 1833 fue desplazado por tropas británicas que, además, echaron a los pobladores argentinos. Desde entonces, el país reclama ese acto de colonialismo. En el año 1965 logró una histórica resolución (la 2065) de la ONU obligando a las partes a negociar el tema de fondo: la soberanía. Pero la aventura de la dictadura argentina, con la guerra perdida, hizo retroceder décadas a la postura argentina sobre Malvinas.
Ahora, el "despecho" de Trump podría jugar a favor de la Argentina. Eso es bueno. Además el presidente Milei tiene una excelente relación con Trump y es su aliado en todo. Pero Trump se mueve por impulsos. Si un día se "amiga" con Starmer o un nuevo primer ministro, todo puede quedar en el olvido. Así es la Casa Blanca en los tiempos de "MAGA" (hacer grande nuevamente a los Estados Unidos, el lema de Trump, por sus siglas en inglés).
El Reino Unido tiene mayor coherencia en la diplomacia
La diplomacia del Foreign Office ( la Cancillería) es de las mejores del mundo. Junto a la del Vaticana, o Uruguay y Brasil en la región. No cambia sus intereses según quien gobierne. Por lo tanto, Starmer, el laborista, es igual que Margaret Thatcher (conservadora, en los tiempos de la guerra del 82).
La reacción británica fue inmediata. Downing Street salió a marcar límites y reafirmó que la soberanía de las islas “no está en discusión”, apoyándose en el principio de autodeterminación de los habitantes del archipiélago. Un principio inaceptable porque se trata de población impuesta al echar a los argentinos en 1833.
Además, recordó que esa posición se mantiene firme desde la guerra de 1982, cuando Argentina intentó recuperar el control del territorio. Para la Argentina, sin embargo, el escenario abre una oportunidad inesperada. El gobierno de Javier Milei se alineó sin matices con Washington en el conflicto con Irán, ubicándose entre los pocos aliados políticos claros de Trump en la región. Ese posicionamiento podría traducirse en capital diplomático si Estados Unidos decide al menos flexibilizar su histórica inclinación hacia Londres.
Pero no es diplomacia. Todo depende del humor del ocupante de la Casa Blanca.